Cástor Vera Solano

Comentario al libro de homenaje a un notable músico puneño.

Puno es un ejemplo notable del dominio de la voluntad humana sobre la naturaleza: tierra inhóspita, frío extremo, terreno desigual, falta de agua potable; a los que se suma su poco comercio y poca industria. Los aimaras que lo fundaron vivían del lago, de la pesca, pero sus asentamientos estaban más allá, en el altiplano. Puno era durante la colonia un lugar para descansar en medio del viaje hacia algún otro lugar, hasta que al Conde de Lemos se le ocurrió castigar a los pobladores insurrectos de San Luis de Alba llevándolos a este poblado que en 1668 se funda como Villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos de Puno.

 

Hoy Puno resiste como puede, a fuerza de voluntad de ser. Quizá la minería le dé un nuevo impulso, tal vez una industrialización fronteriza asistida, tal vez el turismo. Pero hoy la verdadera riqueza de Puno es cultural y en primer lugar musical: ninguna otra región del Perú posee una variedad y cantidad de intérpretes, danzarines, compositores, artesanos de disfraces y vestuario ritual como Puno. La música aimara, lo dijo hace poco el compositor joven más prestigioso del Perú, Pedro Rodríguez, es el tesoro todavía inexplorado de una creación que podría ser universal, distinta de la tradición occidental de origen alemán y que nos daría una identidad más sólida y respetable como peruanos.

Investigar esa tradición debería ser un objetivo institucional de los puneños, una meta de su universidad, su gobierno regional, sus alcaldías. Sin embargo hasta ahora esa tarea ha sido llevada con mayor pasión y provecho por particulares, por los propios artistas.

Es el caso del libro que comentamos, “Cástor Vera Solano. Alma musical de Puno”, trabajo de amor filial escrito y editado por Augusto Vera Béjar (Editorial AUVER) en 2011 como homenaje por el centenario del nacimiento del notable músico puneño.

Don Cástor Vera, a luz de la investigación citada, fue un músico formado en una tradición familiar musical pero con estudios posteriores de teoría y técnicas occidentales. Su principal labor a lo largo de su vida fue trasladar el espíritu de la música aimara de su época al pentagrama occidental, modernizar las técnicas de ejecución, cuidar el patrimonio musical puneño señorial y enseñar música con la dedicación de varias décadas.

El libro tiene un formato A4, seguramente para que las partituras insertadas se puedan leer bien. La primera parte es una memoria que va desde los orígenes de Puno hasta inicios del siglo XX, en los que la historia se acompasa con la biografía de don Cástor Vera Solano, nacido un 25 de diciembre de 1911 y fallecido en 1976. Al repasar los acontecimientos significativos de la vida del protagonista, Augusto Vera Béjar, hijo de Cástor Vera Solano, relaciona permanentemente la biografía de su padre con el contexto social y cultural de la región, no a la manera de un sociólogo o un historiador profesional, sino a la de un músico de aficiones literarias como lo es el autor. Otros podrán completar este trabajo con análisis académicos y estudios etnomusicológicos, pero la base de la recopilación del material monográfico está lista. El aporte tomado de los archivos familiares y periodísticos de la buena parte del siglo XX va a ser ineludible en todo estudio del pasado puneño señorial.

Nos enteramos en la lectura que fue un Montesinos, don Manuel, uno de los primeros coreógrafos de lo que es probablemente hoy la tradición de danzas folclóricas de Puno. Que la primera pandilla puneña no tenía quenas ni pinquillos sino solo instrumentos occidentales de cuerda y viento (un acordeón); que en la ciudad del lago se escuchó, enseñó y ejecutó música clásica desde inicios del siglo XX y que la RCA Víctor llegó de Estados Unidos a grabar varios discos de carbón con la música de las pandillas puneñas.

Abundante material fotográfico, retratos de las orquestas, pandillas, conjuntos y ejecutantes de la época, recortes periodísticos y, sobre todo, la transcripción de las cuarenta y tres partituras originales de Cástor Vera, a todo lo cual se suma un CD con 24 piezas seleccionadas del repertorio del biografiado, ejecutadas por los familiares de los Vera a lo largo del mundo; hacen de este libro un importantísimo aporte al estudio cultural de nuestra región que merece y debe ser completado con los análisis etnomusicológicos de las Escuelas de Música de Puno y de Arequipa.

 

Una respuesta a “Cástor Vera Solano”

  1. La interrelación de lamusica entre los compositores de puno y arequipa mi tierra son cotidianos Hoy día se llevo a cabo un Concierto dirigido por Augusto Vera Bejar Titulado los 3 himnos de Arequipa el 1 por su abuelo el 2 Mi Canto Arequipa de mi padre Benigno Ballon Farfan y el 3 que se hizo en 1940 para conmemorar el 4to centenario dela fundación española de mi querida Arequipa

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