El calendario Inca

Tom_ZuidemaReseña del célebre tratado de Tom Zuidema

Nos aventuramos a decir que esta obra maestra de Tom Zuidema representa la cumbre de los estudios andinos hasta la fecha. Como en muchos campos de los estudios peruanos, las investigaciones referidas a temas andinos prehispánicos se han visto afectadas por cierto reduccionismo ideológico, cifrado en un deseo de encontrar motivaciones económicas o de “poder” en distintos fenómenos sociales y culturales. Así, en un “recorte” al arbitrio del investigador, se clasifican aquellas figuras y fenómenos que representan “claramente” la acción mecanicista de “intereses” o relaciones, usualmente de “subordinación”, pero por otro lado, tenemos un empíreo, a criterio del mismo investigador, de intereses, figuras y procesos impolutos y mitificados. De esta forma, a través del “método de la sospecha” de raigambre marxista se ha llegado a una ingenuidad anacrónica quizá a veces mayor que la del viejo positivismo que rendía culto superficial al dato. En ese sentido, Zuidema reconoce en la introducción que, a pesar de los valiosos esfuerzos de la etnohistoria, no se ha prestado suficiente atención a los ritos cusqueños prehispánicos. Señala la importancia de la gran cantidad de datos con respecto al calendario inca que ofrecen los cronistas de inicios del Virreinato, pero que, a diferencia de sus pares en Nueva España, ninguno pudo descifrar de forma adecuada. Basándose principalmente en quipus calendáricos de origen incluso preinca y de testimonios de las crónicas, además de sus ya clásicos estudios sobre la planificación sacral arquitectónica del Cusco, Zuidema desarrolla una teoría sobre la medida del tiempo en el Incario que permite que comprendamos más profundamente su naturaleza. Decía Virgilio en “Las Geórgicas” que no en vano contemplamos las estrellas, su salida y su ocaso, y Zuidema lo demuestra. Gracias a su interpretación del calendario inca descubrimos que éste había logrado integrar el tiempo (fiestas sacrificiales) con el espacio (ceques, caminos rituales que unían en línea recta los santuarios). Esta integración había de constituirse en el eje simbólico de la vida del imperio, regulando las relaciones intracomunitarias, el equilibrio en las relaciones económicas, los intercambios sociales y políticos con los pueblos avasallados e incluso el papel de las mujeres como custodias de la tradición. La lectura de “El Calendario Inca” nos lleva a atisbar una conjetura quizá fantástica pero no inverosímil: no fue el Imperio el que fabricó el Calendario, sino el Calendario al Imperio. (Tom Zuidema: “El Calendario Inca. Tiempo y espacio en la organización ritual del Cusco. La idea del Pasado”, Fondo Editorial del Congreso de la República-Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2010, 902 pp.)

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