El subterráneo Traven

Al parecer, Ben Traven se llamaba Albert Otto Max Freige -o Frege

Sin duda, Ben Traven tuvo buenas razones para ocultarse, aunque su  afán por despistar rayaba en el absurdo, siendo un autor -traducido a 44 idiomas- de novelas editadas unas 500 veces. En los años 40, chilenos y argentinos ya pirateaban a éste escritor indigenista en castellano, alemán y/o inglés de historias mexicanas sobre conflictos sociales, corrupción, abuso de poder. En “La rosa blanca” unos nativos defienden sus tierras del latrocinio de petroleros gringos –asunto, por otra parte, siempre actual.

Al parecer, Ben Traven se llamaba Albert Otto Max Freige -o Frege, según otros-, nacido en 1890 en Swiebodzin, entonces en Alemania, hoy en Polonia.

En peligro por sus ideas ácratas, emigró a México tras laberíntico deambular por un número impreciso -típico en él- de lugares.

“No tengo nacionalidad ni país natal; soy ciudadano del mundo, pertenezco a las naciones unidas” declara Gales, marinero, al llegar a puerto en “El barco de los Muertos” (Das Tottenschiff, Berlín, 1926) novela multada y censurada por Hitler, al igual que “La carreta”, “La rebelión de los ahorcados”. ”El tesoro de Sierra Madre” trata de la ambición de tres desposeídos. Con irónico final, es una obra moral sobre el despertar de la conciencia. El mensaje: no es el éxito, sino el esfuerzo lo  que nos hace dignos.

John Huston dirigió la versión cinematográfica que ganó cuatro Oscars en 1948. Traven, que envió una veintena de páginas con sugerencias, lo citó en un hotel mexicano y apareció con una semana de retraso, presentándose como Hal Croves, traductor de San Francisco y portador de una carta de Traven afirmando que Croves le representaba. Traven-Croves departía cordialmente con Humphrey Bogart, el actor prota, con quien viajó a Hollywood.

Escribió a sus editores una “Declaración de Independencia de la Publicidad Personal” en 1926, alegando que escribir es un oficio como cualquier otro; si a nadie le interesa la vida de un carpintero, tampoco debiera interesarles la de un escritor (argumento obtuso frente a la antropoide querencia por rumores, infundios, suposiciones).

Se le atribuyen múltiples nacionalidades: inglés, nicaraguense, croata, mexicano, alemán, estadounidense, lituano, sueco, austríaco, polaco, danés. Identidades: que fue hijo natural del Kaiser Guillermo II, que era Maurice Rathenau, hijo del fundador de la multinacional AEG .En uno de los tres libros alemanes sobre Traven -el del periodista Gerd Heidemann tampoco es fiable- se afirma que Traven era Charles Trefny, norteamericano estudiante de Teología. Él (¿quién?) afirmaba haber nacido el 3 de mayo de 1890 en Chicago. Usó hasta 29 alias: Ben Traven, Hal Croves, Traven Torsvan, Richard Marlut, Charles Trefny, Hugo Kronskel, Benick Traven Torsvan, Torsvan  Croves -seudónimo a su vez, de Breico o Bruno Traven, alias Ret Marut, alias Ziegelbrenner, periodista ácrata muerto, supuestamente, en la Batalla de Teruel en 1937. Traven ofreció “vender hasta mi último libro para ayudar a los republicanos españoles” en carta al Batallón Lincoln.

Se creyó que Traven era el alias de unos escritores hondureños, de guionistas norteamericanos, de Esperanza López Mateos -su traductora y representante desde 1941, gerente de la editorial Masas- o de su hermano Adolfo López Mateos, presidente de México entre 1956 y 1964. Esperanza se suicidó en 1951 y su hermano desmintió ambas hipótesis.

A John Raskin biógrafo fallido, una de las dos hijastras de Traven le aseguró que Skipper -así llamaban a Traven en la familia- y Croves eran dos personas distintas. Tiró la toalla cuando la esposa, Rosa Elena Luján -Chelena para los amigos: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Frida Khalo- declaró haberse casado con Traven en Estados Unidos el 16 de mayo de 1957, pero ignoraba su identidad.

El 15 de abril de 1948 Traven envió una carta a la revista Life negando ser Hal Croves. Detestaba ser fotografiado, aparece borroso.

Se dejó entrevistar en 1966. Dos periodistas hallaron en un almacén de  Acapulco frecuentado por él tres manuscritos firmados por tres de sus alias. “Si digo que el mayor pillo y mentiroso durante la guerra fue un periodista, no me olvidaré de agregar: seguido de él hay un cura”.Traven dixit.

Sus “Canasta de cuentos” y “Macario” fueron adaptadas al cine mexicano. Emilio Fernández dirigió su “Rebelión de los ahorcados” en 1954.

Traven murió con el nombre de Hal Croves el 26 de marzo de 1969 en México, de cáncer de riñones. Tres semanas antes redactó un documento notarial ¿aclarando? su identidad y voluntad: que dispersaran sus cenizas en Chiapas.

“Mi vida personal no decepcionaría a los demás. Pero es asunto mío y así la quiero conservar”. “Jamás contribuiré a aumentar ni deshacer el misterio”.

Si eso era lo que pretendía, logró lo contrario: seguir intrigándonos. Tal vez fue ese su oculto propósito. Del mayor escritor-outsider se dice que tampoco es verdad que muriese, que lo han visto -como a Elvis Presley- en distintos sitios.

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