El poeta loncco

Adiós a una época en Arequipa

 

Hace poco la Municipalidad de Yanahuara tuvo un acto de reconocimiento con algunos “vecinos notables” que han  aportado con su trabajo a la tradición artística y cultural del distrito. Entre estos podemos mencionar al insigne poeta Guillermo Mercado, a los integrantes del trío Yanahuara, al pintor Oswaldo López Galván, al dramaturgo Antonio González Polar y otros que conforman una totalidad de nueve bustos ubicados en el Complejo Cultural “El Mirador”, a espaldas de la Plaza de Yanahuara. Uno de estos célebres personajes, el dramaturgo y poeta loncco Antonio González Polar, tuvo la gentileza de recibirnos en su casa para revelarnos algunos aspectos de su larga trayectoria, mayormente conocida por su interpretación de “el loncco” en muchas obras de teatro y en televisión.

 

¿Qué te hace sentir este gesto que tuvo la Municipalidad?

Bien, aunque grabaron mal mi apellido. Es “González” con doble “z”, ellos lo pusieron con una “s” al final.

Trato de tomarlo con mucha humildad pese a que un reconocimiento no cubre lo mucho de que se necesita para vivir, sobre todo si uno se dedica a la actividad artística. En el Perú quienes optaron por este modo de vida sabrán a lo que me refiero; sin embargo, estoy contento por la efigie, espero que se pueda corregir mi apellido.

¿Cómo empieza tu carrera?

El gran fracaso de mi vida es que no pude ser torero; desde joven fui aficionado a la tauromaquia y estuve en la escuela taurina. Mis padres se opusieron tajantemente. A pesar de ello fui novillero. Luego tuve contacto con el maestro Carlos Gassols quien me indujo a decidirme por la actuación.

Qué opinas de los que se oponen a la fiesta taurina

Creo que les falta contemplar el otro lado de la moneda; los toros de lidia son los animales más felices del mundo, viven libres en arrabales inmensos, de cuatro a cinco años, y son alimentados con lo mejor. Luego claro, mueren en su ley; pero estos señores deberían responder cómo se repartirían cientos de miles de toros que son criados de esta forma, cuánta gente quedaría en el aire, es un tema bastante polémico.

¿Cuál es la situación del actor en Arequipa?

Pésima, especialmente para el actor de teatro. En Arequipa hay excelentes pintores, en parte gracias a la escuela de Bellas Artes; por otro lado está la Dunker Lavalle que promueve buenos músicos; pero no hay una escuela de Arte dramático. Hace varios años tuve la oportunidad de trabajar con el Gobierno Regional y dejamos todo listo para la fundación de una escuela así, pero luego cambiaron al director del INC y todo quedó en nada: “la política”.

También trabajaste en televisión

Colaboré con algunos proyectos, “Canela” por ejemplo, donde interpreté al “loncco”; pero es algo más sencillo y menos artístico. Hoy lo que se busca en televisión son “caras bonitas”, en aquel entonces Diego Bertie me decía “maestro”.

Lo que falta en la actuación peruana es oficio, no se trata sólo de sonreír y ya; están los desplazamientos escénicos que son más de cincuenta, un actor profesional debe saberlos todos; también los ejercicios de memoria y sobre todo la caracterización, la memoria emocional. No es así nomás.

Arequipa te reconoce porque tu personaje encarna parte de nuestro pasado y de nuestra  identidad, ¿a qué crees que se deba esto?

Mira, permíteme hacerte una explicación a vuelo de pájaro. Cuando los españoles llegan al Perú traen lo peor, principalmente extremeños de baja ralea; años después cuando la situación se afianza recién envían a duques y marqueses. La corona se enemista con estos últimos y prohíbe que sus hijos ocupen cargos importantes en España, entonces ellos, altaneros por su condición noble, deciden romper con la corona y quedarse aquí. Son estos hombres los que llegan a estas tierras, alrededor de doscientos cincuenta familias de españoles pretenciosos y orgullos, blancos, de sangre real. Cercan la ciudad y prohíben el mestizaje que se daba en otras regiones. Por todo esto es que nos dicen “la nación independiente” y “la ciudad blanca”, no porque queramos dejar de ser peruanos ni por el sillar, sino porque se rompió con España y por la raza que pobló Arequipa.

¿Ves con malos ojos el mestizaje o la migración?

El problema no es el mestizaje ni la migración, sino el desorden. El progreso es algo natural, pero Arequipa crece en desorden. Sino mira las invasiones y la falta de cultura, hace cuarenta años las cosas no eran así.

Cómo surge el loncco histórico

Está presente desde los inicios de Arequipa. Te dije que al principio no hubo mestizaje, entonces al repartirse las tierras los encomenderos y el resto de habitantes traban contacto con indios para que les ayuden con la agricultura. Ahí se produce este encuentro lingüístico entre el castellano y el quechua que da como resultado el dialecto del loncco.

Y tu personaje, ¿cómo lo consigues?

Además del dialecto que se escuchaba todavía en algunos lugares, me ayudó mucho el “Martín Fierro” de José Hernández, el loncco podría ser su álter ego, por eso mi libro “Cargando la suerte” es comparado con este último, son mis memorias escritas en loncco.

¿Cómo te ha ido con la crítica?

Bueno, mi poesía ha sido bien recibida aunque siempre hay un conflicto con la escritura. Mi amigo Juan Guillermo Carpio Muñoz me hace un prólogo donde señala que me permito licencias algo exageradas. Yo me acojo en lo que dice la Real Academia acerca del epítrope, ahí señalan que es una concesión retórica. Otros dicen que escribir así es algo sencillo, pero yo trabajo con formas especiales, una de ellas es la décima de pie forzado, lo cual no es algo tan sencillo.

Digamos que el loncco encarna el lado pícaro del arequipeño

Sí, pero no es una picardía nociva; es una picaresca más ingenua. El loncco es bonachón, noble; la imagen que se tiene de un chacarero ignorante y miedoso es errada. No me lo invento, eso está registrado en la historia.

¿Tendremos el gusto de tenerte pronto en escena?

Por el momento no. Es algo lamentable, hace cinco años la obra “Los Guiñaperos” fue considerada Patrimonio Cultural de Arequipa, ordenaron que fuese representada cada año en las fiestas de Arequipa, pero hace tres años que no la piden. Al contrario traen a grupos foráneos que cobran en dólares y a nosotros nos esconden la mano, “¡son arequipeños, cómo van a cobrar!”.

A pesar de todo, ¿estás satisfecho por haber dedicado tu vida a la actuación?

Mucho. Mi mayor satisfacción es saber que la responsabilidad de todo artista excede la propia vida, tenemos un compromiso con Arequipa, con su cultura, en eso radica mi esperanza.

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