Informe de Tacna

La movida cultural tacneña en la opinión del solvente William González

 

William González es quizá el mejor informante cuando se trata de compulsar el lado cultural de la heroica Tacna. No solo es un joven editor de casi todo lo mejor publicado en la literatura sureña en las dos últimas décadas, sino que además es un dinámico gestor cultural en cuya agenda están los contactos más importantes de la vida artística privada e institucional del sur del Perú y parte del norte de Chile.

Como un anticipo de su visita anunciada a Arequipa en mayo próximo aquí ofrecemos extractos de una conversación en el “Zeig” con Willy.

 

P. En términos generales, ¿cómo va la salud cultural de Tacna?

R. En los dos últimos años ha desmejorado porque instituciones como el Gobierno Regional o la Municipalidad Provincial han retirado el grueso de su inversión en Cultura. Tenían proyectos culturales que han eliminado y eso echa a los artistas a su propia suerte, y como sabes un artista hoy vive de su trabajo, si el Estado lo abandona no va a dejar de producir pero las condiciones serán más precarias.

P. En lo particular, ¿cuál es el arte que se encuentra mejor?

R. La música.

En Tacna todos los colegios tienen bandas de música, hasta los Jardines. Hay muchos grupos de rock que aunque tocan solo covers todos los fines de semana tienen presentación. Hay numerosos grupos de salsa con muy buenos instrumentistas.

Como sabes en Tacna la migración andina es poderosa, de modo que en los carnavales, de enero a marzo, la música no falta en todas las fiestas comunales. Música y danzas folklóricas.

El segundo arte sería la danza, tanto folklórica como moderna y clásica. En la avenida Leguía todas las noches hay grupos de jóvenes ensayando danzas populares. Cada distrito hace su pasacalle el día de su fiesta principal. Las provincias de Tacna tienen fiestas patronales que se celebran aquí en las mismas fechas, por las comunidades de migrantes.

También hay un nuevo interés por el ballet. Han surgido tres instituciones dedicadas al ballet clásico, vinculadas a sus similares en Arequipa y Arica. Tenemos una profesora de ballet checoslovaca con formación académica que radica desde hace muchos años en la ciudad; y está Carlos Guerrero, primer bailarín nacional, que tiene su propia escuela aquí, presenta su trabajo dos veces al año y luego está de gira.

P. ¿Y la pintura, cómo va?

R. Se nota progreso aunque leve. Hemos tenido el año pasado un par de ganadores de concursos bienales, aunque no son de los más jóvenes.

P. ¿Cuál es el pintor vivo más renombrado de Tacna?

R. Alfonso Roca es uno, Jaime Canazas es otro. Eugenio Coaguila es un pintor tacneño que se ha ido a Lima con su compañera y están destacando en ese mercado que es muy competitivo.

P. ¿Hay un mercado para obras pictóricas?

R. No hay. No tenemos una sola galería comercial. Hoy los pintores jóvenes tienen que salir a las calles a ofrecer sus obras de tipo costumbrista a los turistas. Han empezado a utilizar las cocheras como espacios de venta: buena iniciativa de ellos. Pero las instituciones que deberían abrir galerías para la innovación y experimentación estética no lo hacen. La universidad Jorge Basadre tiene una galería que usa como oficina de su burocracia; resulta cómico.

P. Y eso que Tacna se ve próspera con el turismo…

R. Hace algunos años llegó una artista alemana mediante un convenio con Holanda, para trabajar con un grupo de teatro, y al finalizar su año de labor la entrevisté para conocer su experiencia. Me dijo que le parecía inverosímil que una ciudad de trescientos mil habitantes no tuviera un proceso permanente de actividades artísticas y de aprendizaje. Su ciudad, de cien mil, tenía todas noches algo que ver o hacer con el arte.

P. ¿Y tienes alguna idea sobre las causas?

R. Creo que se debe al estado del nuevo mestizaje tacneño. Como sabes la mayoría de nuestra población ha llegado hace dos o tres generaciones atrás a esta ciudad. Viene de una tradición agraria campesina. Ahora ya tienen recursos económicos y han dado a sus hijos una profesión, ellos ya son urbanos. Confiemos en que el siguiente paso sea una demanda de productos culturales y artísticos al nivel.

A diferencia de Cusco o Arequipa que tienen una clase media ilustrada, la clase media tacneña de los años 70 u 80 se ha ido a Lima.

P. He visto que, sin embargo, a menudo se anuncian presentaciones de teatro…

R. El teatro es una de las artes que mejor ha resistido en Tacna. Nuestros elencos han ganado un par de premios nacionales; hace poco Deciertopicante hizo una gira con éxito; están apareciendo nuevos grupos pequeños. Hay cantidad, tenemos que esperar que se decante.

P. Y finalmente vayamos a nuestro campo, la literatura…

R. Que por eso nos resulta más difícil de juzgar.

Bueno, a partir de los ochenta la actividad literaria entró en declinación. La movida de los setenta fue interesante: Cansino, Velapatiño, Paucar, Livio Gómez sacaron revistas como “In terris”, “Quilca”, “Cojinete”, “Parásito y huésped”. En los ochenta se produjo un vacío, hasta que se creó la Facultad de Educación y allí rebrotó la poesía con Luis Chambilla, Mario Carazas, Doris Vásquez; y en los 2000 aparece Gabriela Caballero, en prosa.

Son todas individualidades. En Tacna no hay grupos literarios, son amigos de vista que se juntan para alguna actividad, editar un libro, y luego se separan.

De vez en cuando nos encontramos para conversar algo pero no pasa de allí.

Ahora la narrativa tiene mayor presencia. Hay dos o tres muchachos nuevos que espero que realicen su vocación pronto…

P. ¿Quiénes?

R. Raúl Miranda, Miler Huanca y Renato Salas. Raúl tiene temática andina, Miler hace cuento fantástico. En crónica apareció un grupo de jóvenes alrededor de las revistas “Jaque mate” y “Pluma de ganso”, grupo que dirigió el periodista Jorge Turpo mientras trabajó en Tacna.

P. En suma, nos quedamos con pocos nombres: Nito Torres, Edmundo Motta, Luis Chambilla, Gabriela…

R. Hasta que los más jóvenes nos demuestren que están tomando las cosas en serio.

La poesía de los 2000 ha entrado en una competencia de malditismo pero sin dejarnos ver hasta ahora en qué consiste su marginalidad.

El otro problema es que no tenemos una Escuela de Literatura ni un Taller de Escritura Creativa. Sé que en la Universidad hay un Taller de Narración que dura un semestre, pero hasta ahora no he visto sus frutos. Pero eso sí, todos los que te he nombrado salen de la Facultad de Educación de la Basadre, aunque su aprendizaje literario parece más autoaprendizaje. Los ves siempre en la Biblioteca.

Las lecturas públicas han sido un estímulo. Para el propio Gárate; hasta el 2000 había publicado como libro solo “El gato de la abuela”, pero con la necesidad de leer cuentos nuevos en cada presentación empezó a aumentar su trabajo creativo y a publicar más seguido. Igual pasó con Chambilla.

El resto es de tacneños que están fuera de Tacna, que vuelven ocasionalmente y es seguro que se siguen sintiendo tacneños pero no son parte de nuestro día a día.

P. ¿Cuál dirías que es la institución pública que hace más y mejor actividad cultural en Tacna?

R. La Municipalidad de Alto de la Alianza. El año pasado tuvo un programa cultural impresionante. Tiene proyecto y aporta al presupuesto. Últimamente le sigue la Municipalidad de Pocollay. El resto está en manos de ingenieros y políticos a quienes la Cultura no les dice absolutamente nada.

P. ¿Y en cuanto a las privadas?

R. Aunque ya no es lo que era cuando estaba acá su fundador, Klaus, el “Café Zeig” es de lejos la primera.

P. Sabes que Moquegua está mejorando cada año, ¿no?

R. Claro. Yo fui a Ilo hace quince años y no había nada, ahora es impresionante. La Anglo American está invirtiendo en Cultura. Moquegua está en primer lugar en Comprensión de Lectura (Tacna está segunda, claro). Y sé que la Universidad está muy bien.

Lo que nos pasa en Tacna es que la Dirección Regional de Cultura ha abandonado su trabajo, no fomenta convenios, no tiene gestores. La universidad está en mal momento. Las empresas no le ven la utilidad a la inversión cultural.

P. “Ya vendrán tiempos mejores”, como diría Charly.

R. Y mira tú lo que le pasó.

 

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