Retorno al pasado

Cambio de timón

 

En la evaluación de la cultura en Arequipa durante el año que acaba de pasar, el diario El Pueblo ubicó a la dirección desconcentrada  del Ministerio de Cultura como la institución con gestión más influyente. Unas semanas después la ministra Álvarez Calderón exhibió un grosero desdén ante este hecho y reemplazó a la directora local en medio de Explayarte, el festival que lleva la cultura a miles de veraneantes.

Durante décadas el gobierno central limitó su interés por la cultura de nuestra ciudad a una actividad puramente burocrática que convirtió al antiguo INC y la reciente filial del Ministerio en entidades de precario funcionamiento y escasa iniciativa que algunos calificaron como una simple mesa de partes. Su alarmante inexistencia en la vida cultural de la ciudad era justificada  por los sucesivos directores a causa del reducido presupuesto. Sin embargo, en los últimos años, durante la gestión de Julia Barreda, hemos visto un cambio notorio. Sin que el mentado presupuesto haya engordado, la región ha disfrutado de una serie de novedosos eventos culturales y una defensa combativa del patrimonio monumental y arqueológico. Durante la gestión de Julia Barreda se ha democratizado considerablemente la cultura,  convocando a artistas jóvenes y convirtiendo a los lugares públicos en espacio para actividades auténticamente culturales (mucho más sofisticadas que esas de la industria del entretenimiento que patéticamente suelen disfrazarse de “culturales”). De esta manera sitios como el mercado de San Camilo, el tradicional cementerio de La Apacheta, el balneario de Mollendo  fueron espacio para músicos, pintores y poetas. Por medio de gestiones directas Julia Barreda consiguió también que el ex gobernador regional Juan Manuel Guillén le entregase al ministerio un nuevo y muy amplio local. Esta joven funcionaria implementó además una amplia labor editorial dirigida a los sectores populares. Destaca en especial una gruesa selección de textos de especialistas locales sobre el centro histórico. ¿Cómo hizo esto con el siempre  escaso presupuesto? Pues simplemente con algo que suele escasear entre los burócratas: coraje, creatividad y compromiso. La opción de la ministra Álvarez Calderón es retornar al pasado, donde en Arequipa el Ministerio de Cultura brillaba por su ausencia.

 

 

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