Cuarenta libros, un título

El autor de “Lluvia negra”.

Masuji Ibuse nació en 1898 y se crió en el pueblo de Kamo, situado al este de la Prefectura de Hiroshima.

Su debut literario se produjo en 1923, tras estudiar Bellas Artes y francés en la Universidad de Waseda, en Tokyo, aunque no llegó a graduarse por el acoso por un profesor.

En 1929 publicó “Salamandras y otras historias”, que hoy es un clásico de la literatura japonesa contemporánea. Otros, entre las decenas de títulos editados son: “El río”, de 1932, “Ciudad de las flores”, escrita una década después, cuando ya había consolidado su labor literaria, o “Diario de guerra de una jovencita”, publicado en 1943, además de “John Mejiro el paria: su vida y sus aventuras”. Parte de su producción literaria son obras de ficción histórica, género en el que Ibuse se desenvolvía bien.

“La primera mitad de mi vida” fue otra de sus obras más conocidas, editada en 1970. Ibuse, candidato al Premio Nobel de Literatura, se mantuvo activo en su larga vida hasta una década antes de su fallecimiento, el 10 de julio de 1993, a los 95 años.

Aunque podría afirmarse con justicia que pasó a la historia como prolífico autor, lo cierto es que Ibuse siempre será recordado, conocido y reconocido, básicamente, por “Lluvia Negra”, ‘”El libro más bello que se ha escrito jamás sobre el acto más horroroso infringido por un grupo humano sobre otro” según definición del diario Sunday Times.

“Lluvia negra” o “Kuoi Ame”, en el idioma original, se publicó de forma periódica en una revista mensual, y por ella Ibuse recibió la Condecoración de la Orden del Mérito Civil, y al año siguiente, tras publicarse en formato de libro, recibió el Premio Noma.

Ibuse se basó en documentos históricos sobre las consecuencias del bombardeo de Hiroshima y sobre todo en entrevistas, diarios y testimonios de las víctimas civiles, documentos que engrosaron los archivos de la Comisión de Víctimas de la Bomba Atómica de Hiroshima. Ibuse, que durante el conflicto bélico había servido en el Departamento de Propaganda d el Ministerio de Guerra, vivió la devastación de Hiroshima en su pueblo natal.

Ibuse ejerció su maestría al abordar la debacle con un tono sereno, humano, amable.

El eje central de la novela es la historia de Yasuko, una joven no muy agraciada y reservada, afectada por la lluvia negra radiactiva. Entre ella y su tío, Shigematsu Shizuma y Shiseko, la esposa de este, nunca decaen la esperanza, el respeto y el amor filial. Hay en “Lluvia negra”, muchas otras historias enaltecedoras, como la de Tamiyo Oshima, la Florence Nightingale de Onoura, una voluntaria, como tantos otros brigadistas de socorro, vecinos, médicos, enfermeras, afectados por la radiación, a la que se enfrentan con moxibustión, ingiriendo aloevera o, según el testimonio de un médico afectado por el bombardeo de Fukushima del ocho de agosto: ”Las únicas medidas que se habían tomado en el caso del doctor Iwasake habían sido las transfusiones de sangre y la ingestión de grandes dosis de vitamina C, junto con una dieta basada en melocotones y huevos crudos”.

Ibuse incluye un acucioso relato de los incendios posteriores, con un paisaje de asfalto derretido, cables de alta tensión sueltos, heridos, mutilados, cadáveres descompuestos, sin caer jamás en la truculencia.

Añade, además, una detallada información sobre los hábitos de los pobladores, inalterables pese al bombardeo, como la detallada en el diario de Shigematsu: ”La ceremonia por los insectos muertos era un rito que se celebraba dos días después del festival de la siembra de arroz; los granjeros solían hacer pastelillos de arroz como una ofrenda por las almas de los insectos fallecidos a los que habían aplastado sin darse cuenta mientras trabajaban en los campos”.

Shigematsu se siente moralmente responsable de su sobrina y reparte su tiempo atendiendo a ella, al criadero de peces vecinal e incluso a su improvisada labor realizando funerales por el rito de la escuela budista Shin, la mayoritaria en Hiroshima.

Ibuse no emite juicios morales ni ejerce el victimismo. Esa es la mayor virtud de la novela.

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