Erotismo en la pintura arequipeña

Entrevista a Lucio Puma, por David Puma Idme

 Lucio Puma estudió en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de San Agustín. Desde que egresó ha participado en  múltiples concursos en Arequipa y en el Perú. Su obra explora como pocas en nuestro medio tan conservador el erotismo, en especial el llamado ninfulismo, delicado tema que Puma convierte en un desafío a los límites de la representación icónica.

 

¿Qué significado tiene para ti la palabra Lolita?

Nadie quiere crecer. Nadie quiere abandonar el ideal de belleza y libertad que parece ser esa etapa conocida como adolescencia y que está entre la infancia, y la madurez. Una edad imprecisa y unas características ambiguas que oscilan según culturas, países y épocas. Entre los 12 y los 18 años podemos marcar la existencia temporal de la adolescencia, es en este lapso que surgen las nínfulas o lolitas, como las llamaría Nabokov

Hay que tener en cuenta que la adolescencia, esté comprendida entre unos años u otros, sea vivida en un ambiente de posibilidades sociales y económicas o en sociedades atrasadas, es sobre todo una etapa llena de insatisfacción, frustración y peligros.

Siempre me interesó el misterio que encierran las etapas anteriores a la madurez y me fascinan todos los cambios surgidos en estas. Mi propuesta está centrada en la actitud doliente de la adolescencia, esa sensación de vulnerabilidad, junto con la limpieza de su piel, la inocencia de sus miradas, la peculiar forma de una musculatura, de unos cuerpos todavía sin formar, que apuntan los rasgos de una sexualidad sin definir totalmente, que son algunos de sus atractivos más importantes como grupo social.

Con pocas palabras, ¿cómo definirías tu propuesta pictórica?

Bueno, si tuviera que elegir algunas palabras para definir mi pintura creo que elegiría: ninfulismo, erotismo, psicología y desnudos. Creo que con estas cuatro palabras se podría comprimir el tema pictórico que propongo expresar.

¿Crees que la obra que expones es bien aceptada por el público?

Creo que la ciudad de Arequipa aún sigue muy conservadora y al ver un desnudo expuesto en una galería de arte se sienten transgredidos o, lo que yo pienso, se sienten vulnerables.

Cuando un arequipeño ve un desnudo en una galería pienso que lo que él ve no es una obra de arte, creo que ellos se ven reflejados en el personaje allí desnudo y por ello se sienten vulnerables, y eso es lo que les desagrada o es lo que no asimilan, el hecho de sentirse vulnerable.

Estar desnudo implica vulnerabilidad, nadie en su sano juicio saldría a la calle a exponerse desnudo. La mayoría de la población que no tiene conocimientos amplios de lo que es el arte y sus manifestaciones va a relacionar la desnudez que se presenta en una obra, con la vulnerabilidad que sentirían ellos al estar expuestos de esa forma, por lo tanto, les resulta chocante en una primera instancia.

En nuestra sociedad la mayoría de la población es de carácter conservador y por tanto muy cerrado a las ideas nuevas o diferentes a las que ellos conocen. Pero hay un sector de la población que si está dispuesto a conocer, explorar y entender este no tan nuevo tipo de manifestaciones, y que cuando lo entiende logra captar el mensaje que quiere dar el artista, dejando de lado los tabúes.

¿Cómo eliges a tus personajes?

La mayoría de mis personajes son femeninos y adolescentes. Creo que esto se debe a que a lo largo de la evolución de la pintura siempre se ha utilizado los personajes femeninos, tanto niñas como mujeres. Lo que no veía muy seguido era el tema de la pubertad, que es la transición de la niñez a la adolescencia, la etapa en la que empiezan a manifestarse los primeros cambios físicos y de pensamientos, una etapa que viene acompañada de miedo ante los nuevos cambios. Artistas como Balthus también tocaron este tema.

En la fotografía el caso más conocido es el de Lewis Carroll, que aparte de la intención que pudo haber tenido, en la forma de plasmar sus fotografías es muy artístico; claro está que hay que entender el contexto en el que su arte se desarrolló, pues era común y no mal visto este tipo de fotografías de niños en plena época victoriana. Incluso para poder realizar dichas fotografías contaba con el permiso de los padres que en su mayoría eran sus amigos más cercanos.

¿Por qué el erotismo representado en púberes?

La niña que pasa a la pubertad no es consciente de los cambios que experimenta, que empieza a experimentar su cuerp. Las actitudes que demuestra siguen siendo de una niña pero cuyo cuerpo ya empieza a manifestar cambios físicos que le confieren ese erotismo sin ser ella consciente de ello.

Por otro lado el erotismo representa la pulsión de vida frente a la pulsión de muerte que representa Tánatos.

Y en esta etapa se empiezan a manifestar estas primeras pulsiones de vida sin intención de seducir. Es un erotismo que podría decirse puro, inocente, sin malicia, juguetón, propio de todo púber, pero de cierta forma van a surgir los miedos que representan la pulsión de muerte ante lo desconocido o lo recién descubierto.

¿Conoces un artista local que trate también el tema que tú tocas?

Si, Fernando De La Jara. Él también trata el tema de la pubertad y la adolescencia como elemento constitutivo de su obra, aunque el enfoque respecto a mi trabajo es diferente.

¿Cuál es la diferencia?

Yo interpreto en la obra de Fernando De La Jara a unas pueriles adolescentes con intención de descubrir ese mundo aun no explorado por ellas, como es esa sexualidad aun no vivida.

En cambio, mi obra está más relacionada con los miedos que acompañan a estos futuros cambios aún desconocidos y cuya sensualidad es aun inocente.

 

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