Contra el deseo de no aprender

Entrevista a Erick Huanca, por Willard Díaz

Erick Huanca es uno de los mejores artistas plásticos con los que contamos en Arequipa, probablemente uno de los mejores de la macrorregión. Luego de alzarse con los principales premios locales y nacionales, ha ingresado en una etapa de creación madura y mucho más profesional, que los críticos y coleccionistas del país valoran. Lo consultamos para hacer junto a él una evaluación somera de lo acontecido en el campo de las artes plásticas en general y en su práctica personal, en particular.

¿Qué tal ha sido el 2019 para tu trabajo?

Fructífero y satisfactorio, un año sabático alejado de casi toda producción —lo necesitaba, y el cuerpo y mente lo exigen— para reconvertir, reforzar, complementar, revisar, y ordenar buena parte de mi producción.

Freno duro al espacio de trabajo, más tiempo para reflexionar y adentrase en otras aéreas del conocimiento. Los cambios históricos y sociales, y la coyuntura, requieren mayor dinámica y lo asumo profesionalmente.

¿Cuál crees que ha sido la mejor exposición de autor nacional que hemos visto el 2019 ?, ¿por qué?

Todo fue bastante homogéneo e interesante, hasta dónde les fue permitido a los artistas nacionales plantear sus políticas a lo largo del año.  Las muestras cada vez se vuelven más exigentes, el rigor curatorial da paso al orden y a enfoques claros, a corto y largo plazo.

Esto promueve que germinen gran cantidad de propuestas y puestas en escena interesantísimas, que van desde la incursión por las nuevas tecnologías y educación, tipo Espacio, Fundación Telefónica o “nosotros robots”; hasta poner sobre el panorama la presencia de nuevos valores en las artes, como J. J. Barboza Gubo, con muestras correctamente emplazadas en sus espacios, buen guion expositivo. Y lo más destacable; las tan anheladas retrospectivas; la de Herbert Rodríguez, “Inteligencia Salvaje”; la de Ángel Valdez ” Teodicea”.

Y cómo no mencionar espacios museísticos con mejoras en la calidad de su selección muy a pesar de lo bajos recursos que disponen. La capital, Lima, se reconvierte como nunca, de forma abrupta y rápida.

Sin desmerecer a las ya mencionadas, me quedo con la muestra del MALI “Redes de Vanguardia”, que fue llevada a España en ocasión de la participación de Perú como invitada en “ARCO”, Madrid. Esta muestra resume de modo veraz y bien documentado periodos de transición en la producción artística-intelectual de 1920-1930, y su influencia en todas las áreas de la producción estética vanguardista. Me atrevería a considerarla la más ambiciosa y completa del año, y que sienta coyuntura y reflexión.

¿Y la mejor de artista local?

Sin lugar a dudas, la de Ramiro Pareja y su antológica presentada en la Galería del Monasterio de Santa Catalina; que no deja lugar a sorpresas por lo prolífico de su producción, acierto en la dinámica de su propuesta, alto nivel de profesionalismo y compromiso. Artista omnívoro, de mente despejada que no parece conocer tiempos, fresco y abierto a los cambios.

Pareja deja cabos sueltos para que uno pueda desenmarañar lo rico y amplio de su imaginario y concepto. Un pequeño repaso a buena parte de su producción. Sin duda, de lejos, lo más destacable.

No deseo ser mezquino, pero pondría en dudoso empate a la Primera Bienal de grabado, pulcro y esforzado trabajo de la “Asociación Cultural Bulla”, la misma que pone en valor la producción del grabado en nuestra región, y sus variantes, con muestras y talleres en diversos espacios expositivos de la ciudad. Esperemos una justa y merecida segunda edición.

¿Notas algún cambio de tema o de estilo en nuestras artes plásticas en los últimos años?

Para ser sincero y sano en mi apreciación, esto va a paso de noria, y sin duda este callejón sin salida nos va a generar muchos problemas en el futuro.

Es más, ya nos está generando fuertes problemas y con pesimismo dudo que podamos volver a salir. Cada vez más nos alejamos de una producción sólida, bien fundada, plena de conceptos claros y con proyección. Existe culpa mutua, los que pueden hacer algo por solucionar el tedio y sin sentido de nuestra producción optaron por el autoexilio, y los que se quedaron simplemente se solazan recogiendo y usufructuando lo poco que queda. Los espacios de exposición poco ayudan, la empresa nos dio la espalda; y de las autoridades solo podemos esperar el maltrato.

La producción y sus resultados en los últimos años han quedado sumidos en eventos que poco o nada aportan, amparados e una mal llamada “tradición”, que no es más que el nombre de la desidia y falta de compromiso.

Has estado dedicado al dibujo y a la acuarela últimamente, ¿ya hallaste tu técnica preferida?

Este año como comenté he disminuido mi producción. Se vienen cambios muy interesantes en mi labor y profesión. Al parecer la acuarela o el oleo son lo que más me define o por lo que mejor se me conoce; pero no hay nada más falso, solo los que saben y frecuentan de modo continuo mi trabajo de décadas dan fe que estos medios son solo parte de lo que desarrollo.

De presentarse la oportunidad, por ejemplo, mediante una gran retrospectiva de lo avanzado en veinte años, aclararíamos algunas dudas.

También eres profesor de arte ¿qué es lo más difícil de enseñar en este campo?

Llevo casi quince años dedicando mi labor a la docencia en instituciones de diseño, artes y arquitectura, y una de las más grandes barreras con las que lucho es, aunque resulte paradójico, el deseo de no aprender, de parte del estudiante, la falta de convicción para con la carrera y un gran horror a la teoría.

Estos problemas en su conjunto demandan una lucha contante, que hasta ahora reconozco haber superado con dificultad, lo cual, a la vez, me llena de satisfacción.

Me parece, y con certeza comento, que los estudiantes no son los únicos culpables de este fenómeno educativo contemporáneo; y lo mínimo que les debemos es esforzarnos por corregir la tendencia y trabajar con ellos. Esa es nuestra labor.

 

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