Mi interés por el erotismo

Entrevista a Romina Rojas, por Hugo Suyo Medina

Romina Rojas Ludeña realizó sus estudios superiores en la Escuela profesional de Artes en la Universidad Nacional de San Agustín entre los años 2009-2013. La consideramos una de las artistas jóvenes más interesantes y aventuradas, con su arte rótico. Dialogamos brevemente con ella por medio de internet.

 

¿Cuál es su apreciación sobre el arte contemporáneo en Arequipa?

Pienso que hemos perdido espacio y tal vez no sabemos reconocerlo. Opino que todo lo que hay es más de lo mismo con otra forma y puesto ahora al juzgamiento de un púbico virtual.

¿Cuándo y cómo cree usted empezó a manifestarse el arte contemporáneo en Arequipa?

Hacia 1980, con Guillermo Barreda y su “Estarismo” probablemente.

¿No cree que en las últimas décadas hay un progreso de las tendencias o corrientes de arte contemporáneo en Arequipa?

Bueno, se quiere probar nuevos materiales, más llamativos, con un propósito más atrayente para el público.

Los nuevos jóvenes que continúan con lo tradicional están adoptando técnicas de otros artistas internacionales, los acoplan al arte tradicional de Arequipa.

Háblenos sobre su producción y trayectoria como artista.

He estado alejada de participar en eventos de arte. Durante ese tiempo estuve realizando actividades distintas (todas dentro del arte) y también produciendo series de dos distintos materiales con un mismo concepto, el erotismo. Hace dos años aproximadamente empecé a separar espacios culturales para poner en muestra mi trabajo de este tiempo.

Dentro de su producción artística la serie tridimensional de culminación de carrera causó especial impacto. ¿Cuáles son sus motivaciones y que mensaje pretende transmitirnos?

Mi interés por el erotismo siempre fue notorio desde el inicio de la carrera de artes. Consideraba que los objetos tenían formas sensuales y percibía que ellos eran un claro reflejo del erotismo en las personas, por ello algunas personas llevan formas de objetos.

El trabajo del último año fue reflejo de ello: un objeto que tenía que ser manipulado para poder ver su función.

Quería mostrar el concepto erróneo que se tiene sobre el EROTISMO, generalmente relacionado solo con sexo. A pesar de que el ambiente de aquellos trabajos era algo grotesco y con actos explícitos en su función (penes, penetraciones, etc.), lo principal era la interacción y las reacciones que se formaban alrededor de este tema: señoras de 70 años preguntándome sobre fetiches, rostros de indignación y curiosos ojos como los de un voyerista. Ponerlos en posición obligaba a la manipulación de solapas para poder ver la curiosidad de aquel ambiente.

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