Apóstrofe 1: Poder y cortesía

Análisis pragmático de un cuento de Gabriel García Márquez, por Rosa Núñez

Este artículo aborda el tema de la cortesía desde el punto de vista pragmático empleando como ejemplo las situaciones comunicativas que se dan en el cuento Un día de éstos de Gabriel García Márquez, sin olvidar por supuesto el problema de referencia que presenta cualquier obra literaria. La cortesía es vista como una estrategia que sirve para mantener buenas relaciones, incluso en contextos donde la violencia se ha generalizado.

En las relaciones sociales, la cortesía cumple un papel importante, esto le ha permitido constituirse en un interesante objeto de estudio para la pragmática. Así lo revelan los trabajos realizados por distintos investigadores como Lakoff, Brown y Levinson, Leech, entre otros.

Al comunicarnos entablamos una serie de relaciones que reflejan el uso del lenguaje, este uso adquiere muchas veces un carácter no convencional y no conversacional, en el que entran en juego otros principios distintos al principio de cooperación propuesto por Grice. Estos principios, sean sociales, estéticos o morales, a su vez presentan una serie de máximas, una de ellas que tiene que ver con nuestro trabajo, nos dice: “Sea cortés”. Analizar esta máxima nos ha llevado a indagar en el tema de la cortesía y sus implicancias en el campo literario desde el punto de vista pragmático, sin olvidar que la obra literaria es un discurso que carece de una fuerza ilocutiva, y que por tanto, sólo se puede hablar de representaciones de actos de habla. Para ello vamos a someter a un análisis las situaciones comunicativas que se dan en el cuento Un día de éstos de Gabriel García Márquez, con el fin de explicar cómo funciona la cortesía en este relato, aunque en éste encontremos también un elemento contrapuesto: la descortesía.

Victoria Escandell Vidal señala que la cortesía puede ser entendida de dos maneras: como un conjunto de normas sociales o como una estrategia que sirve para mantener buenas relaciones. La segunda acepción es la que interesa a la pragmática, pues un buen uso del lenguaje puede permitir lograr el objetivo al emisor sin tener que crearse conflictos con el destinatario, ya que precisamente la cortesía se convierte en una estrategia conversacional que evita o disminuye cualquier tensión con el interlocutor. Brown y Levinson han hecho una propuesta interesante al respecto. Ellos sostienen que la cortesía se desempeña como un elemento conciliador que contrarresta la agresividad que existe entre los miembros de una sociedad. Además asumen la racionalidad y la eficacia que implican los actos comunicativos, pero reconocen también la transgresión de aquéllos, sobre todo cuando se quiere mantener un buen nivel de relaciones sociales. El punto central de la teoría de Brown y Levinson sobre el tema que estamos tratando gira en torno a la preservación de la imagen pública, ya sea positiva o negativa, que tiene cada individuo. A veces, esta imagen pública se ve amenazada por ciertas acciones que crean conflictos de intereses; para mitigarlos o reforzarlos entra en juego las estrategias de cortesía, que según estos autores pueden ser: abiertas y directas, abiertas e indirectas o encubiertas, como veremos más adelante.

Veamos ahora qué pasa en Un día de éstos. En primera instancia encontramos una historia plagada de mucha agresividad entre los personajes. La extracción de la muela del Alcalde sin anestesia por parte de Aurelio Escovar, un dentista opuesto al régimen político de aquél, es el pretexto para que al autor nos presente un contexto de violencia social y política. Desde el punto de vista pragmático, tenemos que identificar los elementos de la situación comunicativa que nos ofrece Un día de éstos, sin olvidar, por supuesto, el problema de la referencia que implica toda obra literaria; sin embargo, creemos que es posible establecer dos situaciones comunicativas en el relato con sus respectivos elementos materiales e inmateriales, aunque no sean reales. Estas dos situaciones comunicativas están dadas en dos niveles: la primera, corresponde al diálogo que establecen el dentista y su hijo; la segunda corresponde al del dentista y el Alcalde. La primera está al servicio de la segunda. El entorno está constituido por un lugar cuyo nombre no se explicita, aunque suponemos que es el pueblo, casi siempre presente en los relatos breves del escritor colombiano, un lugar donde hay un contexto de violencia institucionalizada; el tiempo corresponde a un lunes por la mañana.

Con relación a los elementos inmateriales, podemos decir que la información pragmática principalmente está constituida por el sentimiento de odio o rechazo, que siente el dentista hacia el Alcalde. Las intenciones se exteriorizan primordialmente con el deseo de venganza del dentista, deseo que se cumple con la extracción de la muela sin anestesia. La distancia social que se supone existe entre el dentista y el Alcalde se ve en cierta manera aminorada porque ambos pertenecen a la clase media, pero la discrepancia política finalmente es la que marca las relaciones entre ellos.

Identificados ya los elementos de la situación comunicativa que se da en el cuento, podemos ahora analizar el funcionamiento de las relaciones que se dan entre los personajes, teniendo siempre presente el papel que cumple el tema tratado en dichas relaciones. Sabemos que el nivel de cortesía depende de tres factores: El poder relativo (P) del destinatario con respecto al emisor, la distancia social (D), grado de imposición (G) de un determinado acto con respecto a la imagen pública. Analicemos estos tres factores en el relato de García Márquez:

P : Evidentemente las relaciones entre los protagonistas se basan en una lucha de poder que se manifiesta en el uso del discurso y en las acciones mismas. Así al inicio del cuento, quien domina la situación es el Alcalde, por su condición de tal, por la fuerza que representa; pero su confrontación con el dentista resulta disminuida, ya que el Alcalde se presenta débil ante éste por el dolor de muela que le aqueja. De esta situación se aprovecha el dentista, y es quien ahora presume del poder y lo manifiesta a través de la extracción del molar sin anestesia; sin embargo una vez que el Alcalde se ve libre de lo que le aqueja nuevamente asume su arrogancia y por ende el poder.

D : Como lo expresamos en párrafos anteriores, la pertenencia a la misma clase social hace que la distancia social no sea grande, pero esto se invierte por la disimilitud ideológica entre el Alcalde y el dentista.

G : La imagen pública de ambos protagonistas se ven afectadas en determinados momentos: la amenaza del Alcalde hacia el dentista si no accede a su pedido; la negativa del dentista al pedido prepotente del Alcalde.

La suma de los factores antes señalados nos va a permitir calcular la repercusión esperada de una acción que amenaza la imagen pública y por ende escoger las estrategias adecuadas para mitigar el conflicto. Las estrategias empleadas en Un día de éstos presentan diversos matices. Veamos los casos, en que se hace uso de dichas estrategias y que se hacen evidentes sobre todo en la segunda situación comunicativa vista anteriormente, la misma que describimos a continuación por ser la más pertinente a nuestro trabajo. Para ello agruparemos en cinco partes todos los diálogos que se producen entre el dentista y el Alcalde, según la secuencia temporal del cuento:

 

1a. Siéntese.

1b. Buenos días.

1c. Buenos

 

En 1a se emplea una estrategia abierta y directa porque claramente el dentista, que es el emisor, muestra su intención respecto al destinatario que en este caso es el Alcalde. Aquí el dentista se muestra cortés y lo sabemos por boca del narrador omnisciente, presente en toda la historia, cuando muestra al Alcalde con su cara hinchada ante el dentista, que percibe los momentos de desesperación de aquél: “el dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente: Siéntese” (García Márquez 1983, p. 129). El adverbio modal suavemente es el indicador de dicho acto cortés, que a su vez sirve de elemento mitigador de la tensión que hay entre los personajes. Además el uso del usted implícito es importante [siéntese (Ud.)]. En 1b y 1c, también se usa una estrategia abierta y directa, pero en el primer caso el Alcalde se muestra cortés, ya que éste saluda al dentista con un buenos días completo, pero no así el dentista que secamente le responde buenos.

 

2a. Tiene que ser sin anestesia

2b. ¿Por qué?

2c. Porque tiene un absceso.

2d. Está bien.

 

En 2a, 2b, 2c, 2d, propiamente no se usa la estrategia, tienen más bien un carácter informativo, de tal forma que aquí el principio de cooperación entra en juego.

 

3a. Aquí nos paga veinte muertos, teniente.

 

En 3a, la estrategia empleada es abierta y directa, totalmente descortés marcada con mucha violencia, ya que se trata de un “maldecir” con matices de burla y por tanto es una provocación directa del dentista para romper las relaciones con el Alcalde; sin embargo, sabemos que la reacción del Alcalde, sumido aún en el olor, no es tal vez la esperada por Aurelio Escovar, porque una vez sin la muela al Alcalde ésta le pareció tan extraña a su dolor, que no le importó la sorna del dentista. Los usos del vocativo y del usted implícito pierden su valor. Con esta expresión denotamos fácilmente las verdaderas intenciones del dentista: vengarse.

 

4a. Séquese las lágrimas

4b. Acuéstese y haga buches de agua de sal.

 

Después de la agresividad de la expresión anterior, ahora el dentista se muestra amable, por tanto en 4a y 4b se usa una estrategia abierta y directa como el caso anterior, pero ahora con un tono cortés; asimismo, podemos asumir que en 4a se usa una estrategia encubierta, ya que es la culminación de la venganza verbal y accional del dentista.

 

5a. Me pasa la cuenta.

5b. ¿A Ud. o al municipio?

5c. Es la misma vaina.

 

En esta secuencia, específicamente en 5b, el dentista usa una estrategia indirecta con cortesía negativa, pero también se puede decir que se trata de una estrategia encubierta, porque ahora el dentista nuevamente provoca a su destinatario, como reprochándole el hecho de que utiliza el dinero del pueblo en favor propio, a lo que el Alcalde reacciona con el mayor cinismo, y la más plena descortesía, lo cual nos hace suponer que la tensión entre los personajes irá en aumento, pero eso ya no nos lo dice el cuento.

Finalmente advertimos que, como concluyó Vargas Llosa, la violencia envenena las relaciones humanas (1971, p.357), y esto claramente se ha podido notar en el cuento. Las relaciones deterioradas entre el Alcalde y dentista, fueron mitigadas por una parte por la cortesía, y reforzadas por otra por la descortesía; esta última, sobre todo, expresa el entorno violento generado por antagonismos políticos entre los personajes.

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

BAJTÍN, M., Estética de la creación verbal. Siglo XXI, 1982.

DANZIGER, Kurt, Comunicación Interpersonal. México, Ed. El manual moderno, 1982.

ESCANDELL VIDAL, M. Victoria, Introducción a la Pragmática. Barcelona, Ed. Anthropos, 1993.

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel, Todos los Cuentos. Ed. La Oveja Negra, 1983.

REYES, Graciela, La pragmática Lingüística. Barcelona 1990

VARGAS LLOSA, Mario, Historia de un Deicidio. Barcelona, Barral Editores, 1971.

 

Arequipa, enero 2000

 

 

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