Apóstrofe 1: CRONOLOGÍA  DE AREQUIPA

Por: César Delgado Díaz del Olmo

FUNDACIÓN MÍTICA DE AREQUIPA

 

Hay dos leyendas referidas al origen de la población y del nombre de Arequipa. Según la primera, uno de los reyes Incas, pasando por este valle con numerosos ejércitos pidieron sus capitanes en nombre de muchos indios, que aficionados al país deseaban fundar aquí una población, que les diese licencia para fundar y quedarse aquí; y su Rey les respondió Are quepay: Esta bien, quedáos; y a esta devoción se le quedó el nombre al pueblo, que hoy llamamos Arequipa (Antonio de Calancha, Crónica moralizadora).

Según la segunda, fue el Inca Mayta Capac quien, después de haber sujetado a su imperio la provincia de los Collaguas, hizo alto en el valle de Arequipa, y considerando la fertilidad del sitio, la templanza del aire, acordó pasar muchos indios de los que había conquistado, para poblar este valle. Y dándoles a entender la comodidad del sitio, el provecho que se les seguiría de poblar y gozar esta tierra, sacó más de tres mil casas y con ellos fundó cuatro o cinco pueblos, dejando en ellos Gobernadores. Esta es la versión del Inca Garcilaso. Respecto al significado del nombre de Arequipa, el cronista aventura el de “trompeta sonora” (Comentarios Reales I,III,IX). En la duda, Ventura Trabada y Córdoba, autor de El suelo de Arequipa convertido en cielo, resuelve: si allá la lira de Apolo edificó los muros de Troya, aquí la condescendencia del monarca pudo haber hecho las veces de trompa para dar principio a la fundación de Arequipa (Ventura Trabada y Córdoba, El suelo de Arequipa convertido en cielo).

Juntando ambas historias, Flora Tristán elabora su propia versión de la fundación mítica de Arequipa. Según ésta, el Inca Mayta Capac, soberano de la Ciudad del Sol, fue destronado y tuvo que huir por las cimas heladas de la cordillera acompañado por algunos de los suyos, hasta que al cuarto día, rendido de fatiga, muriendo de hambre y de sed, se detuvo al pie del Volcán. De repente, cediendo a una inspiración divina, Mayta plantó su dardo y exclamó: ¡Arequipa!, palabra que significa: Aquí me quedo… y en torno de su dardo, sobre los flancos de un volcán rodeado de desiertos por todos lados, los hombres agruparon sus habitaciones. (Flora Tristán, Peregrinaciones de una paria). Así, la escritora recrea el mito de fundación incaica, convirtiendo la barra de oro de Manco Capac en el dardo que el héroe fundador planta esta vez en tierra arequipeña, y dando al término Arequipa el significado más contundente de Aquí me quedo, que enuncia cierta predilección divina por este suelo.

Para los historiadores, sin embargo, Arequipa es más antigua de todo eso, porque cuando los Incas arribaron a estas tierras ya estaban construidas las primeras andenerías y los campos reverdecían bajo su eterno cielo azul. Entonces Arequipa albergaba numerosas colonias provenientes del valle del Colca, del Altiplano y del sur del Cusco, que convivían pacíficamente. En el medio de este “oasis multiétnico” se hallaban los habitantes autóctonos de Arequipa, los Yarabayas, que tenían su poblado principal en la ribera alta de San Lázaro. Cuenta una leyenda que antes del Inca Yupanqui hubo una terrible explosión volcánica, que acabó con todos los habitantes del valle. Solamente sobrevivió un grupo de nativos yarabayas, que junto con sus mujeres e hijos habían ido al Cusco para cumplir con la mita que estaban obligados, y que al volver levantaron nuevamente sus viviendas, tambos, acequias y sementeras (Martín de Murúa. Historia del Origen y Genealogía Real de los Reyes Incas del Perú).

En cuanto al fundador mítico de Arequipa, si no fue Mayta Capac, como sostienen todos los historiadores, el honor en todo caso correspondió a uno de sus descendientes  del Ayllu Real del IV Inca, al que se le encomendó la conquista del Contisuyo, en el curso de la cual arribó al valle de Arequipa, posiblemente a mediados del siglo XV, estableciéndose en el poblado yarabaya de San Lázaro. Esto en razón de que eran tal vez los únicos habitantes asentados permanentemente en el valle, ya que los demás eran emigrantes y estaban atados no sólo económica y políticamente a sus comunidades madres, situadas a veces en lugares muy lejanos, sino también emotivamente, ya que allá se encontraban sus dioses Apus y sus antepasados. En este sentido podría decirse que el valle de Arequipa estaba entonces deshabitado, ya que era tan poca la gente que tenía su corazón verdaderamente afincado en el lugar. Es el héroe fundador, entonces,  quien le da vida comprometiendo para siempre el afecto de sus habitantes.

 

FUNDACION HISTORICA DE AREQUIPA

1534

Por esta fecha llegan al valle del Arequipa probablemente los primeros españoles, enviados por  el Gobernador Francisco Pizarro, para hacer un recuento de las tierras y de la  población, antes de proceder a su reparto entre los  conquistadores.

1537

Al regreso de Chile, el Adelantado Diego de Almagro se detiene en Arequipa, para dar un descanso a su ejército exhausto, antes de marchar en auxilio de su socio Pizarro, amenazado por la rebelión de Manco Inca.

 

1539

Abril. Recorriendo sus dominios, un destacamento de soldados pizarristas llega al   valle de Arequipa, se establece en el poblado de los yarabayas y, en una muestra de  fervor militar, dedica a San Lázaro una ermita, en recuerdo del triunfo que éste les  deparara un año antes en la batalla contra el ejército de Almagro.

 

Setiembre. El Gobernador Francisco Pizarro llega a  Arequipa, en busca de un lugar apropiado para fundar una ciudad, que facilite una salida al mar a las ciudades mediterráneas del Cusco, La Paz y La Plata. Imprevistamente, sin embargo, tiene que partir al Cusco para  recibir unas ofrendas tentativas de paz de Manco Inca, no sin  antes nombrar una comisión encargada de  seguir buscando un lugar para fundar la  nueva ciudad,  la cual  recorre los valles de Vítor, Siguas y Camaná.

Noviembre. El Adelantado Pedro de Valdivia llega a Arequipa con el objeto de  ultimar los preparativos para la conquista de Chile.

En el mismo mes, se funda la nueva ciudad en el valle de Camaná, en razón de su amplitud, fertilidad y fácil salida al mar.

1540

Enero. Se produce el Reparto General de Encomiendas, y  las tierras de cultivo del valle de Arequipa, así  como la totalidad de sus habitantes, quedan adscritos  a media docena de encomenderos y a una Orden  religiosa.

Al poco tiempo de haberse fundado la nueva ciudad, llamada Villa Hermosa de Camaná, varios de sus  vecinos se dirigen al Gobernador Francisco Pizarro manifestándole su preocupación  por  la muerte de muchos aborígenes, así como de algunos españoles, como consecuencia de enfermedades  desconocidas, por lo que piden el traslado de dicho poblado al valle de Arequipa.

Junio. El Gobernador expide un  Mandamiento en la Ciudad de los  Reyes, ordenando realizar una consulta entre los vecinos más notables, sobre el traslado de Villa Hermosa al valle  de Arequipa.

 

Julio. Los vecinos al ser consultados declaran que el valle de Arequipa es  más sano que el de Camaná, acto seguido un pregón ordena que todos los vecinos de Camaná deberán trasladarse al valle de Arequipa.

Agosto. El  día 15, el Muy Magnífico Señor Teniente Gobernador, don Garcí Manuel  de Carbajal, cumpliendo el Mandamiento del Gobernador Francisco Pizarro, procede con toda solemnidad a la nueva fundación de  Villa Hermosa. Después de  celebrarse una misa de Te Deum, seguido de un séquito de hidalgos, conquistadores y frailes, llevando consigo una cruz y  una picota, y poniendo por  testigos a cuantos le  rodeaban, dijo que “Fundaba y Fundó la Villa Hermosa”  en el valle de Arequipa, en el día de la Asunción de la Virgen María. En el lugar  designado para Plaza  Mayor, planta la picota, símbolo de la Justicia; y en  el lugar señalado para la iglesia, coloca la cruz, símbolo de la redención. Reconoce los  derechos y  obligaciones que como a Villa le corresponden, y  blandiendo su espada  amenaza a quienes pretendan  ultrajarla o contrariar sus  propósitos, despliega  luego los pendones de Castilla en señal de dominio y señorío, y la bautiza  cristianamente con el nombre de Villa Hermosa.

ACTA DE FUNDACION DE AREQUIPA

Arequipa a quinze idas del mes de agosto de mill e quinientos e cuarenta años el muy magnifico señor garci manuel de carbajal teniente y capitan por el ilustre señor marqués don francisco pizarro gobernador en estas provincias por su magestad, en cumplimiento del mandamiento de dicho señor gobernador anduvo e paseó el dicho valle de arequipa e se informo del asiento del asiento mas conveniente e sin menos perjuicio de los naturales; e abiéndolo todo visto según dicho es, dixo que en nombre de su magestad y del dicho señor gobernador don francisco pizarro e en su real 1541

Carlos V concede a Arequipa título de Ciudad y Escudo de Armas.

…mandamos que ahora y aqui adelante la dicha ciudad de Arequipa haya y tenga por sus armas conocidas un escudo que en lo bajo de él esté un río y sobre él un mogote del cual salgan unos humos a manera de volcán y a los lados del cerro mogote de la una parte y de la otra estén unos árboles verdes y encima de ellos                            dos leones de oro el uno de a una parte y el otro de la otra, todo ello en campo colorado y por orla ocho flores de lis de oro en campo azul y por timbre un yelmo cerrado y por divisa un grifo con una bandera en las manos en la cual estén escritas las letras del nombre de mi Rey con sus trasoles y dependencias y follajes de azul y oro»

1544

El Cabildo inicia la construcción de la Iglesia Mayor, con portada de piedra volcánica del color de la nieve, que le valdría a Arequipa el sobrenombre de Ciudad  Blanca. El mismo año, los religiosos dominicos, que habían participado en la fundación de  Arequipa, erigen su  propio templo y convento.

1546

La flamante ciudad cierra a cal y canto sus ámbitos a la población nativa, obligándola  a trasladar sus  ranchos y bohíos fuera de la traza urbana. Es la otra  fundación de  Arequipa, la que habría de dar lugar a la ciudad mestiza. Porque este espacio, situado  más allá de la urbe y más acá del campo, se convertiría con el tiempo en el crisol  donde terminarían por fundirse las tradiciones urbanas blancas y las tradiciones  aldeanas  andinas.

Por esta época se establece en la ciudad el poeta español Diego Martínez de Rivera, que ejercita su “divino ingenio”, como luego diría el mismo Miguel de Cervantes,   pergueñando loas al incomparable clima de Arequipa, tierra de “eterna primavera”.  Así empieza la literatura en este rincón del mundo, con una descripción del paisaje natural.  Otro de los llamados poetas peruleros  es el arequipeño Alonso Picado,  a quien el autor del Quijote elogia e incluso honra llamándolo hermano:

Aquí debajo de felice estrella

Un resplandor salió tan señalado,

que de su lumbre la mejor centella

nombre de oriente a occidente ha dado.

cuando esta luz nació, nació con ella

todo el valor: nació Alonso Picado,

nació mi hermano…

 

1551

Los mercedarios y franciscanos se afincan en la ciudad, y  levantan su  templo y convento.

1552

El Cabildo funda el primer hospital, al que da el  nombre de Nuestra Señora de los Remedios.

1553

Pedro de Cieza de León, continuando con los encomios del clima de Arequipa, en su  Chronica del Perú afirma que “es tan bueno el asiento y temple desta ciudad, que se alaba por la más sana del Perú y más apacible para vivir”.

1555

De igual modo, Agustín de Zárate en su Historia del descubrimiento y conquista del Perú dice de Arequipa que es un pueblo “muy sano y abundante de todo género de comida”.

1558

Destruido el puente colgante del tiempo de los Incas,  el Cabildo acuerda levantar en su reemplazo otro de piedra con arcos de bóveda.

1559

El Cabildo funda la primera escuela de un aula, para  la enseñanza de gramática.

1571

Según el recuento realizado por el Virrey Toledo en su Visita General,  la población indígena de Arequipa era 10 860 personas, cifra que seguiría disminuyendo en los años siguientes. Esto de debería, más que a la brutalidad del trato que les dispensaban los encomenderos españoles, al hecho de que la primitiva población indígena de Arequipa la constituían los ayllus transplantados, inmigrantes que terminaron por retornar a sus comunidades de origen.

1579

De acuerdo con las autoridades eclesiásticas, el  Cabildo funda el primer monasterio de religiosas, al  que da el nombre de Santa Catalina, para monjas de  clausura.

1582

 

Un terremoto destruye casi por completo la ciudad, que estuvo a punto de ser trasladada a otro lugar por la  autoridad virreinal; pero sometida la cuestión a la decisión de los pobladores, estos determinan reconstruirla en el mismo emplazamiento.

 

1600

La explosión del volcán Huaynatutina aterroriza nuevamente a la ciudad. Precedida por más de doscientos temblores, “que se alcanzaban unos a otros”, la explosión se hizo sentir con toda su fuerza la noche del viernes 18 de febrero. En los días  siguientes comenzó a caer una lluvia de cenizas,  acompañada de rayos y relámpagos, oscureciendo la  ciudad, al punto que en la tarde del domingo  siguiente ya no se “veía el cielo, ni la tierra, ni unos a otros”. Y mientras el volcán seguía bullendo, se dice que un río de fuego y lodo bajaba hacia el mar, cociendo el pescado “por espacio de dos leguas”.

Empeñado en describir la naturaleza con sus terribles conmociones, el poeta Diego Mexía de Fernangil dice en su Egloga al dios Pan:

 

La gente vio su hacienda sepultada

y por el suelo cuanto la autoriza

y quedó con temor, más no enmendada.

¿Paró en  aquesto? No, que la ceniza

del Omate con diluvio prodigioso,

la nubla, asombra, abraza y cauteriza.

………………………………..

Pero, lo de Arequipa ha sido cuento

aunque visto, increíble, pues vencieron

sus cenizas al mismo pensamiento.

Por infinitas leguas se esparcieron,

al Sol por muchos meses eclipsaron;

los caudalosos ríos se ahogaron,

a Omate y otros pueblos destruyeron

y después, a pesar de sus represas,

mil heredades con furor rodaron.

 

 

1604

Volviendo a los elogios dedicados a Arequipa, el carmelita Vásquez de Espinosa, quien vio la ciudad recuperada de las anteriores catástrofes naturales, la llama no sólo “rica,  fértil, regalada y amena”, sino “un pedazo de paraíso terrenal”. Con respecto a esto, el Judío Portugués explicaba, por estos mismos años, con cierta malévola ironía, que el paraíso arequipeño estaba lleno de religiosos de las cuatro órdenes y teatinos y monjas, “que siempre éstos buscan las buenas tierras”.

 

1606

Nace la religiosa Ana de los Angeles Monteagudo.

 

16O9

Se crea el Obispado de Arequipa, cuya jurisdicción abarcaba el territorio de los actuales departamentos de Arequipa, Moquegua y Tacna, y de las provincias chilenas de Arica y Tarapacá. En esta inmensa región se establecieron 58 doctrinas, o reducciones de indios recién convertidos.

 

1613

El primer obispo designado muere en Camaná, cuando venía a hacerse cargo de la nueva Diócesis.

 

1615

El segundo fallece también antes de llegar a Arequipa.

 

1619

Finalmente, después de tantas desgracias, la ciudad pudo al menos contar con un obispo, en la persona del agustino Pedro de Perea. Este atiende a las necesidades de la reconstrucción Arequipa, haciendo generosas donaciones para reedificar la Iglesia Mayor, levantar el convento de Santo Catalina y arreglar el  puente y las acequias de la ciudad.

El mismo año de su llegada, el obispo Perea funda el  Seminario de San Jerónimo, para la formación de curas doctrineros.

 

1654

Surge la primera manifestación de la arquitectura mestiza, mezcla de estilo renacentista y decoración aborigen, que aparece en la portada lateral de la iglesia de la Compañía de Jesús.

 

1656

Culminando la obra de sus cuatro predecesores, el Obispo Ortega Sotomayor inaugura la nueva Iglesia Mayor.

 

1686

Habiendo vivido enclaustrada durante 80 años en el Monasterio de Santa Catalina, muere en olor de santidad Sor Ana de los Angeles Monteagudo.

 

1700

Se funda un nuevo Monasterio para monjas de clausura, el de las Madres Carmelitas Descalzas o de Santa  Teresa.

 

1741

El obispo Juan Cavero hace tender una tubería de barro cocido para conducir el agua hasta la plaza de Armas. Hasta entonces el agua era llevada por aguadores, en barriles y chombas a domicilio.

Arequipa cuenta 30 000 habitantes, de los cuales 26 000 son españoles y 4 000 aborígenes, aparte los 2 000 negros, mulatos, zambos y cuarterores, libres o esclavos. A diferencia de las otras ciudades del Perú, la población de Arequipa es mayoritariamente blanca.

 

1747

En homenaje a la fundación del Monasterio de Santa Rosa,  también para religiosas de clausura, el cura Ventura Trabada y Córdoba escribe la primera descripción sistemática de la ciudad, que lleva el elocuente título de: El  suelo de Arequipa convertido en cielo. En él aparecen también los poemas dedicados a la consagración del Monasterio, fruto de la inspiración de los versificadores locales,que el autor llama los “Cisnes del Chili”.

Es colmena y es vergel

Este santuario de Rosas,

Que serán flores vistosas

Y abejas que den miel.

(Anónimo)

 

1767

Expulsión de los jesuitas de Arequipa y confiscación de sus cuantiosos bienes.

 

1780

Rebelión de los pasquines. El pueblo, agobiado por los impuestos, comienza a manifestar su protesta a través de pasquines, en los que amenaza con ajusticiar al Corregidor  Sematnat y acabar con sus secuaces, sigue con algaradas nocturnas que llevan al saqueo de la aduana y la casa del Corregidor, para terminar con el  asalto de la milicia urbana y la caballería a los  barrios populares de las Rancherías y la ejecución de los cabecillas.

Sematnat

Vuestra cabeza gvardad

y tambien tvs conpañeros

los Señores aduaneros

que sin tener caridad

an benido a esta Ciudad

de lejas tierras estrañas

a sacarnos las entrañas

sin moberles a piedad

y a todos bernos clamar.

 

1784

Un violento terremoto destruye la ciudad, no dejando en pie más de ocho o diez casas, ya que todas las demás fueran a dar al suelo o quedaron inhabitables.

Tres movimientos se reconocieron  sensiblemente.

El primero de un vaivén igual, fuerte y ruidoso

que dio tiempo a que se librasen las gentes: duró

como dos minutos. El segundo en forma de

remolino; estábamos viendo desgranarse los

edificios saliendo los sillares del medio de las

paredes y moviendo toda la fábrica; duró cerca

de un minuto. El  tercero fue como un trueno de

abajo para arriba que hizo hervir toda la tierra,

como  medio minuto, y este fue el que todo lo

destruyó, porque lo halló ya movido, y después se

siguió como al principio muy cerca  de dos minutos,

acabando de derribar y rajar cuanto quedó pendiente.

 

Juan Domingo de Zamácola y Jáuregui

RELACIÓN DEL TERREMOTO DEL 13 DE

MAYO DE 1784

1790

 

El 10 de agosto nace el poeta Mariano Melgar  que inaugura la auténtica literatura arequipeña.  Habiendo sido la descripción del paisaje natural el tema predominante de la literatura colonial, estática como la sociedad que le dio origen, Melgar en los primeros días de la Emancipación, comienza a expresar en sus yaravíes algo completamente nuevo, ya que no tiene que ver con el panorama inanimado de la naturaleza,  sino con el variado mundo de las personas que cantan sus penas y alegrías. Así en la poesía de Melgar el paisaje desaparece. “Melgar -como dice Aurelio Miró Quesada-, sin menciones políticas, sin referencia a indios, sin quechuismos y, lo que es tal vez más extraño, sin  ‘color local’ y sin paisaje, consigue revivir en sus yaravíes el espíritu indígena y alcanza en forma simple, con palabras sencillas, con música sin galas, una emoción de autoctonía”. Siendo una mezcla de la tonada española y  el haraui nativo,  el yaraví ya no es expresión del blanco citadino ni del indio campesino, sino de un nuevo sector social que se ubica entre ambos, el mestizo, que por primera vez puede así manifestar sus sentimientos con voz propia.

1796

En el censo realizado durante el gobierno del Virrey Gil de Taboada y Lemos se registraron en Arequipa  37 241 habitantes: 22 2O7 españoles,  4 98O mestizos,  5 929  aborígenes  y 4 125 negros, zambos, mulatos, cuarterones, etc., esclavos y de “castas libres”. Por primera vez se hace mención en un censo colonial de los mestizos, que junto a los blancos pobres y los indios ladinos forman la plebe de las Rancherías, el populacho que se había iniciado en la vida política de la ciudad interviniendo activamente en la Rebelión de los Pasquines.

18O2

Refundación del Seminario de San Jerónimo. Después de constatar el atraso en la enseñanza y la precariedad  de las condiciones en que se imparte, el obispo José Chaves de la Rosa decide reorganizar el Seminario San  Jerónimo, dotándolo de rentas, un local adecuado y de un avanzado plan de estudios. De este modo, se convierte en un verdadero centro superior de estudios, donde se formaría una brillante generación de jóvenes,  que en su momento asumiría la lucha primero contra el  colonialismo, tomando parte decisiva en los diversos  movimientos de carácter emancipador, y luego contra el oscurantismo, fundando la Academia Lauretana, el Colegio Independencia y la Universidad de San Agustín.

18O4

Aparece la obra de Juan Domingo Zamácola y Jáuregui, Apuntes para la historia de Arequipa.

1814

Las tropas insurgentes del Brigadier Mateo García  Pumacahua, después de derrotar a los realistas, ocupan  Arequipa el 1O de noviembre. Veinte días después abandonan la ciudad, para hacer frente a las fuerzas  del mariscal de Campo Juan Ramírez. En estas circunstancias se une a los rebeldes el poeta Mariano  Melgar.

1815

El 11 de marzo se produjo el encuentro en Sicuani, siendo derrotadas las fuerzas patriotas. Mariano Melgar, hecho prisionero, fue fusilado al día  siguiente.

1821

Fundación de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes.

1824

Después de la derrota del Virrey La Serna en Ayacucho, la Audiencia del Cusco designa como nuevo Virrey del Perú al Mariscal Pío Tristán, vecino residente en Arequipa. Este, sin embargo, decide desligarse del  poder realista, y reconocer el Nuevo Sistema de  Gobierno del Perú. El Ayuntamiento de Arequipa, entonces, declara su adhesión a la victoria de Ayacucho, el 30 de  diciembre.

 

1825

Aparece el primer periódico: “La primavera de Arequipa o mañanas de su independencia”, donde se publica una  copia de la Capitulación de Ayacucho.

En mayo del mismo año, el Libertador Simón Bolivar  hace su ingreso triunfal en la  ciudad.

 

1827

El 15 de julio se crea el Colegio Nacional de Ciencias y Artes de  la Independencia Americana.

 

1828

El 11 de noviembre se funda de la Universidad del Gran Padre San  Agustín.

1831

Habiéndose fugado del monasterio de Santa Teresa, la monja Dominga Gutierrez de Cossío, en un sonado proceso judicial, como signo de los nuevos tiempos, logra hacer reconocer su derecho a la exclaustración.

1833

Buscando también su reintegración a la sociedad, Flora Tristán llega desde Francia, donde la muerte del  padre, Mariano Tristán, el hermano menor del Mariscal Pío Tristán, la había condenado desde niña al abandono. Inspirada en el recuerdo de este viaje, escribiría luego el libro Memorias de una paria.

El nuevo cementerio de la Apacheta se inaugura con el  retorno de los restos mortales del poeta Mariano  Melgar.

1834

Arequipa entra de lleno en la agitada vida republicana del país, apoyando al presidente constitucional, el  general José Luis Orbegoso, derrocado por otros militares de las guerras de la independencia, los  generales Agustín Gamarra y Pedro Bermudes. La ciudad se apresta a la lucha alzando un ejército, que vence a las fuerzas enviadas en su contra, pero que sucumbe en  un segundo encuentro. Arequipa cae en poder de los generales usurpadores. Poco tiempo después, un nuevo levantamiento popular pone fin a la ocupación.

1835

Situada en la encrucijada entre el Alto y Bajo Perú,  escindido por Bolívar con la creación de la República  de Bolivia, Arequipa se pronuncia por la formación de  la Confederación Peruano-boliviana. Empeñada la lucha, apoya al general Santa Cruz, quien derrota a  Gamarra  en Yanacocha, cerca del Cusco, el 13 de agosto. Uno de los más fervientes partidarios de la  Confederación fue el Deán Juan Gualberto Valdivia, caudillo de sotana si los hubo en Arequipa, que escribió después las apasionadas Memorias sobre las  Revoluciones de Arequipa.

1836

Enemigo de muerte de la Confederación, el general Felipe Santiago Salaverry, habiéndose proclamado Jefe  Supremo de la República, marcha sobre Arequipa, donde  se enfrenta a Santa Cruz. Este es derrotado primero en Uchumayo, el 5 de mayo, pero dos días después alcanza  el triunfo en Sacabaya. El 18 de febrero, Salaverry es fusilado en la Plaza de Armas.

Luego de sancionar la división de los estados Nor-Peruano y Sur- Cruz. Pío Tristán es nombrado Secretario General del Consejo de Ministros del Estado Sur-Peruano. Peruano, se establece formalmente la Confederación Peruano-boliviana, bajo la égida del  general Santa Cruz.

1837

Sintiéndose amenazado por la Confederación, Chile le declara la guerra. Una fuerte expedición desembarca en  Islay, atraviesa el desierto y ocupa la ciudad. Santa Cruz, que acude en su defensa, logra cercar a la fuerza expedicionaria chilena y hacerla capitular.  Firma la paz y permite que el ejército invasor  abandone el país, con sus armas y bagajes completos e  intactos. Tremendo error, porque un año después las mismas fuerzas caerían sobre Lima, y poco tiempo después, en la batalla de Yungay, con el apoyo de  militares peruanos encabezados por Gamarra, le darían  el golpe de muerte a la Confederación.

1841

El primer día del año, Arequipa se subleva contra el Presidente Gamarra, y proclama al Prefecto de la  ciudad, el general Manuel Ignacio Vivanco, Jefe  Supremo de la República. Este cae de sorpresa sobre  las tropas del gobierno, mandadas por el general Ramón Castilla, logrando vencerlas en la batalla de Cachamarca, un pueblito al pie del Misti, el 25 de marzo. El Jefe Supremo, sin embargo, desdeña marchar él mismo con todas sus fuerzas en persecución del enemigo, que rehaciéndose logra caer de sorpresa sobre sus perseguidores, derrotándolos completamente.

Perdido su ejército, Vivanco huye, y Gamarra entra sin mayores problemas en la ciudad. Poco tiempo después  este último muere en su ley, como tantos otros caudillos militares formados en la escuela de las guerras de la Independencia, cuando intentaba invadir Bolivia, en la  batalla de Ingavi.

1842

Muerto Gamarra no tardaron en alzarse otros caudillos militares, que comenzaron a disputarse el poder. El  general Gutierrez de la Fuente se hace fuerte en el  sur, y el general Torrico en el norte. Enfrentados en  Agua Santa, cerca de Ica, el 17 de octubre, es  derrotado el segundo de ellos en una pintoresca  batalla.

1843

 

En febrero, el pueblo y la guarnición de Arequipa se  levantan en armas y proclaman al general Vivanco  Supremo Director de la República. Un mes después, Vivanco y sus fuerzas llegan a Lima y se imponen sin  disparar un solo tiro. En agosto,  sin embargo, el Supremo Director tiene que hacer frente a nuevas rebeliones militares, la primera  dirigida por los generales Torrico y San Román, que es rápidamente sofocada; y la segunda, comandada por los experimentados generales Domingo Nieto y Ramón  Castilla, que con una pequeña fuerza logran derrotar a las tropas de línea de Vivanco.

1844

Perdido todo el sur, Vivanco se retira a su fiel Arequipa, adonde viene a buscarlo Castilla. El  encuentro se produce en Carmen Alto, el 22 de julio. Derrotado Vivanco huye a Chile.

1845

Castilla asume la Presidencia de la República.

1851

En competencia con Vivanco, José Rufino Echenique, con  el apoyo de Castilla, gana las elecciones para la  presidencia de la República. Al día siguiente de su  proclamación, se produce un motín popular en Arequipa.

1854

Caudillista a su manera, Arequipa comienza a conspirar contra el gobierno de Echenique. Los vivanquistas son los más activos, pero como su jefe se halla deportado en Chile, ponen a la cabeza del ejército sublevado al general Castilla. Cuando Vivanco llega a Arequipa, y   encuentra a su enemigo Castilla dirigiendo el  movimiento rebelde, se pone del lado de Echenique. Junto al general Trinidad Morán, ataca entonces la ciudad. Los defensores de Arequipa rechazan y vencen a las fuerzas del gobierno, Vivanco es herido por los  mismos que tantas veces se habían batido antes por él, y Morán es tomado prisionero y fusilado, al toque de  duelo de la improvisada Marcha de Morán.

Guerrero, leal y caballeroso, Morán era un general venezolano que, después de las guerras

de emancipación, se quedó en Arequipa donde se casó y murió.

1855

Los rebeldes finalmente vencen a las fuerzas del gobierno en la batalla de La Palma, en las inmediaciones de la capital, el 5 de enero. Los “Libres de  Arequipa”, una pequeña tropa de  entusiastas jóvenes mistianos, tuvieron aquí una  destacada actuación. Castilla se convierte en  Presidente Provisorio.

1856

El 31 de octubre, Arequipa, el “León del Sur”, se  levanta en armas contra el gobierno de Castilla. Vivanco, devuelta la confianza del pueblo de Arequipa,  encabeza esta lucha, que resultó ser la más ardua y  sangrienta que registra la historia de las guerras civiles que desgarraron al país en estos tiempos  revueltos.

1857

Con el apoyo de la escuadra, Vivanco marcha sobre Lima, pero no consigue su objetivo de capturar la capital y vuelve derrotado a Arequipa. La ciudad se apresta para dar la lucha en su propio suelo. En junio empieza el asedio. Con frenético entusiasmo, la ciudad se prepara para la defensa. El ánimo combativo del pueblo se expresa en la consigna “Vencer o morir”, que enarbola en sus artículos periodísticos el escritor Hipólito Sanchez, y en las rutilantes estrofas del bardo popular Benito Bonifaz. Con Vivanco a la zaga de los acontecimientos, el mismo pueblo arequipeño se erige en caudillo, un caudillo colectivo.

Venid a Arequipa, preguntad qué crimen, qué

desorden, ha manchado el honor de nuestra

causa: recorred a todas horas nuestras

calles y os admiraréis de la calma y

serenidad que reina entre un pueblo armado

que desafía la muerte y que agitado por las

pasiones en delirio, sólo se inflama y ruge

a la vista del enemigo. Aquí no hay legiones

alistadas, ni se necesitan capas militares,

porque todo ciudadano es soldado de la

patria y porque a la primera campanada de

alarma se lanzan todos al combate rebosando

de felicidad y con una vehemencia que

parece fuera a conquistar los tesoros del

mundo o a recibir la corona de un imperio.

 

Hipólito Sánchez  Trujillo

El 29 de junio se produce en el pueblo de Yumina un  primer encuentro entre sitiadores y sitiados, favorable a estos últimos. Esta victoria le vale  posteriormente a Vivanco el título de Mariscal de Yumina, que a su pesar el pueblo se lo impone.  En julio, Castilla se hace cargo personalmente del  asedio. Establece su cuartel general en lo alto de  Sachaca, donde emplaza la artillería pesada, con la que bombardea la ciudad, que responde hostigando  al enemigo con incesantes incursiones de paisanos armados. Estos tienen incluso su propio batallón,  llamado “Columna Inmortales”, formado por trescientos artesanos al mando de Javier Sánchez.

¿Los veis lanzándose a la pelea

con la serenidad de los valientes?

Son los hijos del Misti, los ardiente

soldados del honor.

¿Los veis marchar con la cabeza erguida

en busca de la gloria o de la muerte?

Son los hijos del Misti, los de fuerte

y noble corazón.

¿Los veis allí pasadas las trincheras

cómo sus líneas en el campo tienden?

Son los hijos del Misti, que defienden

el doméstico hogar.

¿Los veis en el combate cual despliegan

al ruido del cañón tanta osadía?

Son los hijos del Misti, los que un día

la patria salvarán

Benito Bonifaz

1858

Después de ocho meses de asedio, Castilla decide  atacar. El 6 de marzo se inicia el asalto final. Dos divisiones acometen por el norte, defendido por los “Inmortales” y un regimiento de línea. Se combate  durante todo el día, las trincheras se convierten en formidables obstáculos para el enemigo. Benito Bonifaz cae en el famoso fuerte Malakof, junto con todos sus  defensores. Al llegar la noche, Castilla no ha avanzado mucho y  cuenta ya con mil setecientas bajas.

“Al amanecer del domingo 7 de marzo, refiere Jorge  Basadre, reanudó Castilla su ataque, mientras los  arequipeños que no había comido ni bebido y que  tenían sus municiones casi agotadas, sostenían el  combate. En la acequia de Santa Rosa la sangre corrió como agua y hubo combatientes que se arrojaron a  beberla. A  las diez de la mañana fueron asaltados la  trinchera y los muros de Santa Teresa. La columna “Inmortales” íntegra cayó muerta sin retroceder. A  las once y treinta de la mañana, los  vencedores  estaban en la Plaza de Armas. Vivanco escapó una vez  más a Chile”.

Para castigar a la altiva Arequipa, Castilla la  rebaja a provincia; pero poco después se restablece su  condición de departamento.

1860

Se funda el periódico La Bolsa,  verdadera expresión del periodismo local de toda esta época.

1861

El 12 de abril nace la novelista María Nieves y  Bustamante, que en su libro Jorge o el hijo del pueblo  narra esta gesta heroica de Arequipa.

Muere el poeta y matemático arequipeño Wenceslao Miguel Garaycochea, que escribió un célebre tratado sobre cálculo binomial.

1865

Indignado contra el gobierno de Juan Antonio Pezet,  que había cedido a las amenazas de la escuadra  española que por entonces incursionaba en las costas del  pacífico, el pueblo de Arequipa se levanta en armas y,  como en los tiempos de Echenique, inicia la larga  marcha sobre la capital. Derrotado finalmente Pezet,  los jefes militares imponen la dictadura de Mariano Ignacio Prado, que cumple con declarar la guerra a  España.

1866

El 2 de mayo, la escuadra española bombardea el puerto  del Callao, con intención de reducirlo a cenizas, como  poco tiempo antes había hecho con el de Valparaíso; pero la tenaz resistencia peruana obliga a los barcos  españoles a retirarse para siempre de las aguas del  Pacífico.

1867

Al grito de ¡Viva la religión! se inicia el 11 de  setiembre una nueva revolución en Arequipa, esta vez   contra la Constitución liberal proclamada por el Congreso Constituyente y el Presidente Provisorio  Mariano Ignacio Prado, a quien dos años antes había   ayudado a encumbrarse en el poder. Un mes después las fuerzas del gobierno, pertrechadas con los equipos de  ataque más adelantados de la época y al mando del  vencedor de la escuadra española, desembarcan en Islay y marchan sobre Arequipa. El 19 de noviembre las  tropas del gobierno atacan la ciudad, pero son  rechazadas con grandes pérdidas. El 27 de diciembre,  Prado emprende un último ataque desesperado, pero el  valor fanático de los arequipeños que luchan por Cristo y la religión, lo obliga a retroceder. De retorno a Lima, Prado renuncia a la  presidencia. Esta fue la última gran revolución de Arequipa, que hasta entonces había sido “la pistola que apuntaba  al corazón de Lima”.

1868

El 2O de enero, el general Pedro Diez Canseco, caudillo de la revolución, asume la Presidencia de la  República. Durante su breve gobierno realiza dos de  las demandas por las que se había batido a muerte el  pueblo arequipeño, una referida a los fueros de la religión católica, aboliendo la “impía” Constitución liberal; y la otra relacionada más bien con los  intereses económicos de los comerciantes laneros,  impulsando la construcción del ferrocarril entre  Arequipa y la costa.

El 13 de agosto, un violento terremoto, de 8 minutos  de duración, destruye la ciudad, que tiene que ser íntegramente levantada de nuevo. El Prefecto de la  ciudad comunica el hecho al Ministro de Gobierno en los siguientes términos dramáticos: “Bajo la impresión  del horror y de la más aflictiva situación puedo comunicar a Uds., que Arequipa, la bella y hermosa  ciudad no existe”.

1870

El último día del año se inaugura el ferrocarril que une Arequipa a la costa. Esto la convierte en una especie de puerto mediterráneo, ya que todos los productos que salen y entran por el muelle de Mollendo pasan necesariamente por la ciudad, en la que tienen su sede las principales casas comerciales dedicadas al próspero negocio de la exportación lanera.

1871

El 12 de octubre  se instala el Club de Arequipa, con 70 accionistas, bajo la presidencia del ciudadano inglés Emilio Petersen.

Se crea el primer banco de la ciudad, el Banco de Arequipa  que emite sus propios billetes.

1872

Herederos de una larga tradición levantisca, los alumnos del Colegio Independencia se sublevan contra las autoridades del plantel al no concedérseles asueto por los tres días festivos del Aniversario de la Proclamación de la Independencia. La revuelta juvenil desemboca en graves desórdenes, que son severamente reprimidos. Compitiendo con la chica, la bebida típica nativa, comienza a producirse cerveza en la fábrica de la “Cervecería Alemana “.

1874

Aparece en Lima la primera edición de la obra histórica de Juan Gualberto Valdivia:  Memorias sobre las Revoluciones de Arequipa desde l834 hasta 1866.

1875

El 14 de marzo  se inaugura el Ferrocarril Urbano de Sangre, que ofrece servicio de transporte público de pasajeros y de carga entre la Plaza de Armas y la Estación, en vehículos descubiertos tirados por caballos, mulas o asnos.

1876

Entra en funcionamiento el Ferrocarril Trasandino, que une Arequipa con la sierra, consolidando así su posición de eje comercial de la región sur.

Se inicia en Arequipa el deporte de las carreras de caballos con participación principal de la colonia inglesa.

La población de la ciudad es de 33 112 habitantes.

1877

El 28 de julio se inaugura la Biblioteca Pública Municipal.

1879

El 30 de marzo el pueblo de arequipa, convocado por los estudiantes de la Independencia y de la Universidad, protesta por la ocupación chilena del litoral boliviano y se dispone para la guerra.

Rotas las hostilidades, la escuadra chilena bloquea el puerto salitrero de Iquique, incendia Pisagua  y, el  17 de abril, bombardea el puerto de Mollendo.

El  21 de mayo la escuadra peruana inicia las operaciones rompiendo el bloqueo de Iquique,  pero pierde en la acción una fragata blindada. Reducido el poderío de la escuadra peruana prácticamente al de un solo blindado, el monitor Huáscar, al mando del Almirante Miguel Grau, éste consigue  contrarrestar a la poderosa armada chilena, que finalmente logra darle caza el 8 de octubre, frente a punta Angamos.

El 2 de noviembre el ejército chileno toma por asalto el puerto de Pisagua, en cuya defensa destaca el valor del coronel Isaac Recavarren y del  batallón Gendarmes de Arequipa, que perece casi por completo.

 

A fines de diciembre y luego de  enconadas batallas, los chilenos se apoderan de toda la provincia peruana de Tarapacá  y comienzan a preparar el ataque final contra  el  ejército aliado peruano-boliviano acantonado en Tacna.

 

1880

El 25 de abril los chilenos desembarcan  en el puerto de Ilo, pocos días después una avanzada asalta el puerto de Mollendo. En la creencia de que el objetivo del enemigo era tomar Arequipa, un contingente de tropas del Segundo Ejército del Sur, reforzado por un cuerpo de voluntarios, se desplaza a Tambo para cortarle el paso a la ciudad, mientras el resto se dirige a marchas forzadas a Mollendo. Los chilenos, al saber que desde Arequipa han  salido en su búsqueda numerosas fuerzas, vuelven a embarcarse, luego de saquear y reducir a cenizas el puerto.

Previendo una inminente invasión Arequipa se atrinchera como en los tiempos de las luchas caudillistas. Con el mismo ardor  se dispone también a enviar refuerzos al  Primer Ejército del Sur,  que había tomado posiciones en Tacna para presentar batalla al poderoso ejército chileno. Nombrado jefe provisional de las tropas acantonadas en la ciudad, el coronel arequipeño Isaac Recavarren  trata de apurar los preparativos para salir de inmediato a hostilizar a los chilenos.  Pero esta premura le resulta sospechosa al Prefecto  pierolista González Orbegoso, que lo releva del cargo y lo reduce a prisión. Tiene que llegar de Lima el coronel pierolista Segundo Leiva para que el Segundo Ejército pueda ponerse recién en marcha, logrando llegar a duras penas hasta  la Cuesta de Bronce, en las cercanías de Tacna, donde se entera que pocos días antes el ejército aliado había sido derrotado por los chilenos. Mientras tanto empiezan a llegar a Arequipa desesperados mensajes telegrafiados desde la plaza de Arica, donde se hallaba sitiada la guarnición peruana, mandada por el coronel Francisco Bolognesi, que repetía una y otra vez:  “Apure Leiva”.  Pero Leiva  había emprendido  ya una desordenada y veloz retirada.  El 5 de junio, en uno de sus últimos mensajes, Bolognesi  insiste: “Apure Leiva. Todavía es posible hacer mayor estrago en el enemigo victorioso. Arica no se rinde y resistirá hasta el último sacrificio”.  El 7 de junio se consuma el heroico sacrificio.

En noviembre, cuando se produce un desembarco de tropas chilenas en Quilca, la ciudad se prepara nuevamente para enfrentar al invasor,  pero éste sigue de largo hacia el norte.

1881

El 17 de enero los chilenos, luego de rebasar las líneas de defensa puestas a su paso, toman la capital.

Hallándose Lima ocupada por el enemigo y el  Presidente García Calderón preso en Santiago,  el Vicepresidente Lizandro Montero asume el gobierno y se establece en Arequipa. Su objetivo era continuar desde aquí la guerra y firmar una paz decorosa,  pero al final no hizo ni lo uno ni lo otro.  Porque mientras otros asumían estas cargas,  el general Cáceres dando batalla al enemigo en la sierra central, y el general Iglesias haciéndole guiños en el Norte,  el Contra Almirante Montero en Arequipa  hacía de figurón de proa presidiendo todo género de actos públicos: procesiones, clausuras de colegios, misas de fiesta, retretas, revista de tropas y demás, durante sus  catorce  meses de gobierno.

Por esta época las peleas de toros, en su escenario rural,  se convierten en espectáculo público. El periódico LA BOLSA, en su edición del 10 de mayo, registra el surgimiento de esta nueva afición, que pronto haría camino en el corazón de los arequipeños.

1883

Habiendo derrotado a Cáceres y firmado la  paz con  Iglesias, los chilenos se dispusieron a caer finalmente sobre Arequipa, entre otras cosas para cobrarse la humillante derrota que  habían sufrido aquí en tiempos de la Confederación Peruano-boliviana. Pero Montero no estaba para esperarlos. Apenas supo que el enemigo se acercaba hizo replegar sus fuerzas, para luego ordenar la retirada general del ejército al interior del país, dejando en la estacada a los defensores de la ciudad, que lo corrieron a tiros. Resultando inútil toda resistencia, se firmó el acta de rendición en Paucarpata,  en el mismo lugar donde 46 años antes el Almirante chileno Blanco Encalada  había capitulado con Santa Cruz, después de rendirse sin ofrecer la menor resistencia. El 29 de octubre, hacia las nueve de la noche,  el  ejército chileno entra casi furtivamente en la ciudad y acampa en la Plaza de Armas.

El  21 de diciembre las tropas de ocupación se retiran de la ciudad para instalarse en los pueblos aledaños de Tingo, Sachaca y Tiabaya.

1884

El municipio reorganiza la Biblioteca Pública Municipal, saqueada por la turba que se había sublevado contra Montero.

En agosto de este año las tropas chilenas desocupan el departamento de Arequipa y retornan a su país. Apenas lo hacen, estalla una rebelión en Arequipa que derrota a las fuerzas del Presidente Iglesias acantonadas en la ciudad, desconoce el Tratado de Paz y al gobierno de Iglesias que lo firmó, y proclama como Presidente legítimo del Perú al general Andrés Avelino Cáceres.  El 1ro. de octubre hace su entrada triunfal en la ciudad el héroe de la guerra de resistencia.

1885

Habiendo organizado un nuevo ejército, Andrés Avelino Cáceres emprende el 26 de marzo la larga marcha hacia la capital, que termina a fines de noviembre con la caída de Iglesias.

1887

El 23 de setiembre se funda la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa.

1889

Se publica la Lira Arequipeña, que reúne lo más notable de la poesía decimonónica de Arequipa.

1893

Muere el poeta y astrónomo arequipeño Hipólito Sanchez Trujillo, autor del libro Efemérides astronómicas, que contiene cálculos de los movimientos del Sol y la Luna para dos mil años, que han resultado infalibles.

1895

Entronizados los militares pronto cometieron dos errores fatales a los ojos de los arequipeños: entregar los ferrocarriles y el guano de las islas a los ingleses, y meterse con la Santa Iglesia Católica. Así, el  27 de enero el pueblo se subleva contra el régimen de Cáceres y derrota a las fuerzas militares acantonadas en la ciudad.

Durante la refriega, una mujer del pueblo,

Rosa Arenas, pidió un rifle a uno de los

Paisanos que se batían en las calles de la

Ciudad;  y habiéndoselo dado, hizo fuego

Sobre el enemigo, muriendo heroicamente

En el combate.

Un veterano,  antiguo servidor de la patria,

se presentó en el momento del combate,

armado de un viejo rifle Minié; y aunque

sólo podía hacer fuego con é cada cinco

minutos, permaneció frente al enemigo

todo el tiempo que duró la refriega.

Varios hombres del pueblo, de los muchos

Que sin armas acompañaban a los combatientes,

Esperando que muriese o cayese herido alguno

De sus compañeros para reemplazarlo,

Apoderándose de sus armas, llegó a pagar a

Los que las tenían 40 y 60 centavos por cada

Tiro que les permitían hacer”

 

Octavio Polar

1898

Expulsada en tiempos de la colonia, proscrita por los gobiernos republicanos, la Compañía de Jesús finalmente es admitida. En Arequipa funda el Colegio San José.

El 3 de mayo entra en servicio la línea telefónica entre Arequipa y Mollendo.

La víspera del 28 de julio se inaugura en la Plaza de Armas el servicio de alumbrado eléctrico.

Por esta época el inventor arequipeño Pedro Paulet diseña una “girándula motriz”, cuyos principios son considerados precursores de la navegación aeroespacial.

1899

A las 12 de la noche del 31 de diciembre un grupo de universitarios liberales, en nombre de la secreta Liga de Librepensadores,  enciende una inmensa hoguera en la cumbre del Misti saludando el advenimiento del nuevo siglo, mientras varios de sus compañeros reparten en la ciudad unas hojas sueltas en que manifiestan sus deseos de que la razón y las luces iluminen el entendimiento de los arequipeños, para que en el siglo XX puedan conquistar el derecho a ser libres.

1900

El 21 de octubre  el Obispo Manuel Segundo Ballón en persona bendice una gran cruz de hierro colocada en la cima del Misti.

En diciembre se desata la tormenta,  cuando los liberales y  librepensadores salen a las calles y se enfrentan a los conservadores y clericales en las elecciones municipales, que degeneran en gresca. Dejándose arrastrar por la furia del momento, aquéllos apedrean la casa del Obispo, en represalia una turba de mujeres, armadas de cuchillos y piedras, hacen lo propio con la casa de Lino Urquieta, el líder de los liberales, y la emprenden luego contra el local de la Universidad y el del Colegio de la Independencia.

 

…se ha organizado en esta ciudad un pequeño grupo

denominado “Liga Independiente” el que, protestando

miras políticas y fines patrióticos, no tiene otro objeto,

según los revelan todos sus actos, que atacar, herir y

escarnecer la Santa Religión que tanto amamos y  que

profesa este pueblo eminentemente católico.

Dicho grupo no se mueve sino para producir escándalos

con tendencias demagógicas, no se exhibe sino vomitando

las más soeces injurias contra todo lo santo que los

creyentes adoran y veneran, contra dignísimos sacerdotes

y personas respetables, habiendo llevado su audacia al

extremo de ultrajar la persona del Iltmo. Prelado de la

Diócesis Monseñor Ballón, atacándolo a pedradas en su

Mismo Palacio Episcopal, cuando ageno a todo asunto a

su sagrado ministerio, se encontraba descansando de sus

labores del día o tal vez orando por su amada grey, en

altas horas de la noche…

Por tanto: … pedimos, a V.E. la represión de esos actos

y todo el amparo y garantías que, como de sincero católico

y austero ejecutor de las leyes, confiadamente esperamos

obtener de V.E. para la persona de nuestro Iltsmo. Prelado,

para el sacerdocio en general y para cuanto constituye un

interés para la causa católica.

 

Unión Católica de Señoras de Arequipa.

(LA BOLSA, 11 de enero de 1901)

 

1901

En la campaña de junio los conservadores y los “jesuitas de levita” sufren una nueva derrota a manos de los liberales y de los incisivos anticlericales, que esta vez se las toman contra el candidado a diputado, que era un canónigo.

“¡CAnónigo!  ¡CAandidato!…

Esto si es ¡Por Jehová!

ser una misma persona

un CA después de otro CA

ahora unid las dos sílabas,

¡Sabréis lo que será!.”

 

En EL ARIETE

 

Aclimatado por los ingleses, el fútbol comienza a ser practicado por la juventud dorada arequipeña, y ¡de qué manera! LA BOLSA del 11 de marzo da cuenta de uno de estos primeros partidos de fútbol jugados al pie del Misti, de cinco horas de duración.

Dando inicio también al proceso de expansión urbana, el Municipio abre la  avenida  Siglo XX.

 

1902

El 1o. de julio los trabajadores del ferrocarril, azuzados por los liberales, se declaran en huelga exigiendo aumento de salarios, que sin más lo consiguen. Queriendo seguir sus pasos  los trabajadores del ferrocarril de Mollendo hacen lo propio, pero esta vez la fuerza pública entra en acción y los masacra.

 

1904

En abril es encarcelado Lino Urquieta, el líder de los liberales,  tres meses después logra fugar a Bolivia. Poniéndose en el lugar del ausente, un bardo anónimo canta su “Despedida” en un sentido yaraví.

“Ya me voy a una tierra lejana

a un país donde nadie me espere,

donde nadie sepa que yo muera,

donde nadie, por mí, llorará.

 

¡Ay1 que lejos me lleva el destino,

como a hoja que el viento arrebata

¡ay de mí! tú no sabes ingrata

lo que sufre este fiel corazón

 

Estos ojos llorar no sabían

el llorar les parecía locura,

hoy, pues, lloran su triste amargura

de una sola y ardiente pasión.

 

Bajaré silencioso a la tumba

a embargar mi perdido sosiego

de rodillas, mi bien, te lo ruego

que a lo menos, te acuerdes de mí”.

 

1905

 

Alzándose en contra de la Iglesia Católica, surge el primer movimiento autonomista religioso, que da lugar a la creación de la Iglesia Evangélica Independiente de Arequipa,  promovida por el potentado local  Eduardo Forga Selinger.

A la plaga de los “masones”, “impíos”, “herejes” y “descreídos”, vino a sumarse la de la peste bubónica. Para instalar el lazareto se elige entonces un lugar apropiado, propiedad de la Iglesia. Pero el Obispo Manuel Segundo Ballón, el que había puesto una cruz en el Misti y en todos los cerros que dominaban los pueblos vecinos, con el pretexto de que necesitaba una licencia pontificia, se niega tajantemente a entregarla. Los liberales organizan entonces un “Mitin Anticlerical” en la Plaza de Armas, que termina en una ruidosa manifestación por las principales calles dando mueras al obispo y a los sacerdotes, condenando la insensibilidad de la Iglesia y exigiendo al gobierno de la República se haga respetar por los frailes. Pocos días después, efectivamente, un piquete prefectural, siguiendo órdenes emanadas de la Capital, toma el lugar a la fuerza y lo destina a lazareto. Habiendo nacido en Arequipa el Obispo Ballón tuvo que renunciar al cargo y abandonar para siempre la ciudad.

1906

El primero de mayo el Centro Social Obrero, dirigido por el radical Francisco Mostajo, organiza por primera vez en la ciudad la Fiesta de los Trabajadores.

1907

El 21 de noviembre los estudiantes de la Universidad Menor de San Agustín, ganados por la prédica liberal, se declaran en huelga, “en cuanto a sus tareas escolares”,  exigiendo el nombramiento de los catedráticos por concurso público, voz y voto de los estudiantes en los órganos de gobierno universitario, enseñanza modernizada con los últimos adelantos de la ciencia, tolerancia de ideas en el claustro. El 19 de diciembre, cuando la argolla de catedráticos conservadores pretende imponerles un rol  de exámenes, que en esa época eran orales, públicos y con Programa publicado, los estudiantes toman el local universitario, remachan  los portones con herrajes, izan en el mástil una bandera roja y, para entretenerse,  cuelgan del balcón  un trapecio. Entonces la universidad, que contaba con poco más de doscientos estudiantes y una veintena de catedráticos, era una institución medieval, pero de un medioevo de aldea, como dice Francisco Mostajo.

1910

 

El artesano arequipeño Alejandro Cervantes construye un pequeño aeroplano que logra volar a trechos.

 

1913

 

Se inaugura el tranvía eléctrico.

Hace su aparición el primer automóvil, un Ford que logra franquear las escalinatas del atrio de la Catedral.

1914

La Gran Guerra  da lugar a la expansión del negocio lanero, que refuerza la posición de Arequipa como plaza comercial.

1916

Se publica la revista Aquelarre, que reúne a los poetas modernistas, como Percy  Gibson, Renato Morales y César “Atahualpa” Rodríguez.

1917

Población de Arequipa: 44 209.

1919

El 5 de julio los estudiantes de la Universidad de San Agustín, sumándose al movimiento continental de Reforma Universitaria, se declaran en huelga exigiendo la renovación de los métodos de enseñanza y la remoción de los malos catedráticos.

Los trabajadores, por su lado, exigen el cumplimiento de la jornada de ocho horas.

1922

Se inaugura el Hospital Goyeneche, construido con un cuantioso donativo legado por el obispo José Sebastián Goyeneche. Por esta misma época se establece también el Asilo Lira para ancianos, gracias al aporte filantrópico del hacendado cañero Víctor Lira.

1929

La Gran Depresión sume en la crisis económica al país y  desestabiliza el régimen dictatorial del presidente Leguía, que durante once años había medrado con el crédito exterior.

1930

El 22 de agosto se subleva en Arequipa el General Sanchez Cerro. Sumándose al levantamiento militar el populacho ataca los talleres del diario católico “El Deber” identificado con la dictadura, toma luego el Consejo y destruye el retrato y el busto del tirano, para terminar saqueando algunos negocios de chinos. Queriendo realizar una revolución dentro de la revolución, los universitarios y los liberales se aprontan a luchar en  defensa de la autonomía, tanto de la universidad como de la región.  Creyendo llegado el momento de darle el batacazo al centralismo limeño, Francisco Mostajo, el fogoso dirigente liberal, se lanza a las calles invocando al pueblo para que asuma la lucha histórica  por la Independencia del Estado Sur.  Pronto se propaga por  todo el país la bandera de la descentralización. Es la hora de la subversión de las provincias.

1931

El 21 de febrero se produce un nuevo levantamiento en Arequipa, esta vez contra  el falso adalid de las provincias y dictador en cierne: Sanchez Cerro. Así podía afirmar  un periodista local: “Arequipa ha librado a Lima de dos tiranías en seis meses”.

El 14 de julio se funda la Liga Autonomista en Arequipa, para la defensa de los intereses de la región.

1933

Aparece el grupo literario Sur, que hace del regionalismo su causa,  al modo indigenista  de Guillermo Mercado (Chullo de poemas), o  al estilo pintoresco y folklórico de  Manuel Gallegos Sanz (Cantares cholos). En este ambiente de fervor localista surge también la asociación de artistas Are Quepay,  que es presidida por el novelista cusqueño Vladimiro Bermejo, versado en temas arequipeños.

En la guerra con Colombia sucumbe heroicamente el aviador militar arequipeño Alfredo Rodríguez Ballón, que luego daría su nombre en Arequipa al nuevo aeropuerto en construcción.

1940

La ciudad celebra  sus cuatrocientos años en un momento de bonanza económica,  poniéndose al día en materia de arquitectura y urbanismo. Se estrena el Teatro Municipal y el Centro Cultural formado por la Biblioteca, el Ateneo y el Coliseo municipales, también el Estadio Melgar, la Cárcel, el Barrio Obrero, el parque Selva Alegre y las flamantes instalaciones de la Universidad de San Agustín y del Colegio Independencia.  Igualmente, se abren y asfaltan nuevas calles y avenidas, de acuerdo a un Plan Regulador de la ciudad del futuro. Finalmente, se escucha el no menos perdurable Himno de Arequipa, compuesto para la ocasión por el músico Pardo del Valle.

Entonemos, entonemos,

entonemos un himno de gloria;

a la blanca, a la blanca,

a la blanca y heroica ciudad.

 

Para el Cuarto Centenario de su fundación la población de Arequipa es ya de 82 243 habitantes, casi el doble con respecto al empadronamiento de hace sólo 25 años antes. Este crecimiento demográfico de la ciudad coincide con el desarrollo de la actividad industrial, que se produjo también por esta época en Arequipa.

1945

Se forma en Arequipa el Frente Democrático Nacional, que lleva a la presidencia de la República al ilustre jurista mistiano José Luis Bustamante y Rivero.

1947

El 28 de octubre muere a los 86 años la escritora María Nieves y Bustamante, autora de  Jorge el hijo del pueblo, la novela de Arequipa porque asume ese carácter popular, ese compromiso con la existencia colectiva que ha hecho del yaraví  de Melgar el  símbolo del alma arequipeña. En esto se funda la importancia de la obra de María Nieves, en que retoma el hilo de esta literatura comprometida con la vida componiendo un canto épico que exalta la indomable voluntad de lucha del pueblo arequipeño. Por esto puede decirse que Melgar y María Nieves representan lo más  profundo y genuino del fervor nativo, la pasión y el furor del mestizo, la elegía y la épica de la ciudad.

1948

El 27 de octubre un golpe de Estado promovido por el general Manuel Odría termina con el gobierno de Bustamante y Rivero.

1950

El 12 de junio los estudiantes del colegio Independencia se declaran en huelga  exigiendo la destitución del Director, el arreglo de los servicios higiénicos, la construcción de campos deportivos y,  sobre todo, que se les conceda un mejor trato.  Los alumnos toman el plantel y se enfrentan a las tropas del ejército que el Prefecto, Coronel Daniel Mesa Cuadra,  había mandado para amedrentarlos, resultando varios de ellos heridos en el encuentro.  Indignado ante este hecho inaudito el pueblo se dirige a la Plaza de Armas para manifestar  su protesta,  pero la policía a caballo  carga contra la multitud  matando a un obrero. En la lucha que sobreviene mueren dos estudiantes y caen heridos varios obreros y universitarios.

Al día siguiente Arequipa amanece con banderas a media asta en los techos de las casas en señal de duelo. Los trabajadores decretan un paro general. Las tropas patrullan la ciudad.  Los insurrectos se atrincheran en el centro y,  para impedir  que  huya el Prefecto, se apoderan de los puentes que conducen al aeropuerto.

El Prefecto Mesa Cuadra, por su lado, con el fin de evitar un enfrentamiento sangriento, recurre al viejo dirigente liberal Francisco Mostajo para que aplaque y oriente al pueblo enardecido. Con este encargo Mostajo se dirige a la universidad donde el  pueblo velaba a sus muertos y, entonces, es todo uno para el veterano luchador ver los cadáveres de las inocentes víctimas y soltar una arenga a la multitud, que lo aclama como caudillo y lo conduce en hombros al  Consejo. Entretanto la turba se había dedicado a saquear el Casino Militar y a atacar  los vehículos militares, logrando apoderarse de una buena cantidad de armas. En esta situación la  Junta Local, presidida por Mostajo, decide primero por formar una Guardia Urbana, para evitar los excesos del pueblo; y, luego,  pedir la renuncia del Prefecto, cosa que no tarda mucho en conseguir.

Como por aquel entonces en Lima se habla ya de una Junta de Gobierno en el sur, el dictador Odría ordena  sin más ni más debelar militarmente la rebelión de Arequipa. Así, el 14 de junio por la tarde, las tropas empiezan a hacer fuego sobre la multitud congregada en la Plaza de Armas.  Después de varias horas de lucha desigual, Mostajo intenta establecer un cese al fuego con el jefe de operaciones, el comandante Cerdeña; pero los parlamentarios que envía con este fin son recibidos a tiros, quedando uno malherido y el otro muerto en el sitio. Después de largas discusiones, Mostajo rinde por último la plaza y se entrega prisionero al jefe militar. Al día siguiente son tomados los restantes bastiones de resistencia, quedando para el final  el de la Universidad de San Agustín, que es ocupado a las cuatro de la madrugada.

1953

El 27 de marzo muere a los 79 años el caudillo Francisco Mostajo, que tiene un  lugar en la historia de la ciudad, junto a Mariano Melgar, que muere luchando por conseguir una sociedad más libre y más justa, que reconociera con todos sus derechos a quienes habían nacido fuera del orden social, aquéllos a quienes él había dado la posibilidad de expresarse por  vez primera con voz propia a través de sus yaravíes, aquéllos valientes hijos del pueblo cuyas heroicas hazañas canta María Nieves, alentando sus más elevados sueños que, en su momento,  Mostajo trata de hacer realidad luchando por  legitimar la existencia del mestizo,  por alcanzar finalmente su derecho de ciudad.  En realidad, nada mejor podía hacerse por la ciudad, ya que quien se siente acogido por ella no puede menos de sentirse obligado a reiterar el compromiso que con esta tierra asumieron sus primeros habitantes, cuando dijeron Arequipa, “Aquí me quedo”, según Flora Tristán,  La Paria, que vivirá siempre en el corazón de los arequipeños.  Así contribuye Mostajo a refundar la ciudad, que ya no es blanca sino mestiza.

Y aquí la tienes siempre joven,

Siempre arrimada a su volcán,

Sin que la noche de los tiempos

La llegue nunca a madurar.

Ella surgió de la plutónica

Marea blanca del sillar

Y de su sol y de su cielo,

Formando a tumbos el aduar.

Junto al gran óleo de su campo

Que lo hace más patente el arenal,

Es una mezcla de poeta,

De demagogo y militar.

Mujer en la apariencia, cuando sueña;

Varón en realidad:

Porque sus sueños son la trama

De un turbulento meditar.

Como española fue impetuosa,

Como mestiza ¿qué será?

 

César Atahualpa Rodríguez

 

1956

En las elecciones generales de este año, en que por primera vez votan las mujeres, Arequipa,  aparte de manifestar su rechazo a todo lo que tuviera que ver con Odría,  elige como representantes en el Parlamento a un grupo casi local de demócrata cristianos, que propugna la industrialización.

1957

Una grave sequía aumenta la afluencia de inmigrantes, procedentes de los departamentos de Puno y Cusco, y de las provincias altas de Arequipa,  que se desparraman por las pampas  de los alrededores.  Sigue así en forma incontenible la prolongación horizontal de la ciudad.

1958

El 15 de enero se produce un devastador  terremoto, que derrumba los antiguos edificios y templos de sillar.  (HGA.676)

El 27 de marzo se crea la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa,  que se propone no sólo resarcir a la ciudad de los daños causados por la naturaleza sino también de los males provocados por la postergación económica, asumiendo el objetivo de impulsar su  industrialización y desarrollo.

1960

El 13 de enero un nuevo terremoto causa la muerte de 63 personas y cuantiosos daños materiales.

1963

El 15 de diciembre se realizan, después de medio siglo de interrupción, elecciones municipales, siendo elegido alcalde de la ciudad el demócrata cristiano Ulrich Neisser Riess.

1965

Se crea el Parque Artesanal de Arequipa, en el que se instalan 47  talleres artesanales; y el Parque Industrial de Arequipa,  con un número menor de fábricas.

1968

El golpe militar del 3 de octubre refuerza el centralismo. La Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa pierde su autonomía,  y se interrumpe nuevamente la realización de las elecciones municipales.

1980

Restablecida la elección de alcaldes por voto popular, gana en Arequipa el izquierdista Villalobos Ampuero.

1985

La ciudad cuenta 510 910 habitantes, de los cuales casi 300 000 son inmigrantes. Las calles se llenan de vendedores  ambulantes, que en algún momento llegan a 7 550, casi la mitad procedente del Altiplano.

Es elegido como Alcalde  Luis Cáceres Velásquez, del Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos, de vaga ideología indigenista y origen puneño. Su símbolo es el chullo, especie de gorro, típico de los de la puna.

1990

Se inicia la renovación de la Universidad San Agustín, arruinada por la masificación. De hecho, es la única de las instituciones tradicionales de la ciudad que da muestras de cambio.

1995

Por tercera vez el Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos se hace cargo del gobierno del Municipio.

1999

El exrector de la Universidad Nacional de San Agustín, Dr. Juan Manuel Guillén, gana las elecciones para ocupar la alcaldía, por los próximos cinco años.

2002

En una semana de oposición violenta, el pueblo de Arequipa se opone a la privatización de sus empresas de agua potable y de energía eléctrica. El gobierno tiene que ceder.

2005

El único departamento que vota a favor de la regionalización, en Todo el Perú, fue Arequipa. La propuesta de la Región Sur incluía a Puno y Tacna.

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