Leer a Palma

Por: Percy Prado Salazar

Ricardo Palma, gracias al donaire de su pluma y a su gusto narrativo, consolidó la especie literaria conocida como Tradición, a la que le dio tal personalidad que nunca más se hablará de esta forma de relato sin nombrar la inmensa sombra de nuestro autor. Los argumentos de las tradiciones palmistas se sostienen muchas veces en acontecimientos tomados de la historia y recogidos de versiones tanto escritas como orales. Precisamente, estas fuentes diversas hacen del conjunto de su producción un gran fresco de la sociedad peruana en un periodo de formación de la identidad nacional.

Por otra parte, su labor como director de la Biblioteca Nacional del Perú, durante casi tres décadas, es realmente encomiable, pues asumió el cargo tras el saqueo y destrucción perpetrado por el enemigo durante la Guerra del Pacífico. Palma emprendió la reconstrucción y reorganización valiéndose de su prestigio y de su fama continental para pedir personalmente a amigos e instituciones la donación de libros.

No solo se ha convertido por su obra y su infatigable trabajo bibliotecario en el guardián de nuestra memoria histórica, sino que su vida es también un ejemplo perenne de patriotismo y lucha por la libertad. En 1866, batalló al lado del heroico José Gálvez contra la armada española en el Combate de 2 de mayo y, más adelante, cuando ya se había retirado de los sinsabores de la política, dejó la comodidad de su hogar para hacer frente al ejército chileno que se aprestaba a invadir Lima.

Por sus historias que han calado hondamente en el imaginario nacional, por su enorme labor como bibliotecario y por su entrega valiente y patriótica, Ricardo Palma se ha ganado merecidamente el aprecio y la admiración de generaciones enteras y perdurará en el tiempo como uno de los más grandes peruanos. Le rendimos este pequeño homenaje en conmemoración de los cien años de su partida.

Falleció en Lima el 6 de octubre de 1919.

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