Dos caras del turismo en Taquile

Ensayo por María del Pilar Canal Alata

El turismo es una actividad mundial, que por sus características singulares como fenómeno social y económico permite que la economía de muchos destinos turísticos se dinamice, dando como resultado una mejora de los niveles de calidad de vida. En el caso del Perú existen muchos atractivos turísticos muy visitados, como Machupicchu, Kuelap, líneas de Nazca y el Lago Titicaca que es conocido en el mundo junto a sus islas como es el caso de Taquile, que ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad concedido por la UNESCO gracias a la cultura viva que todavía mantienen en la isla sus pobladores, como es la textilería.

El Lago Titicaca se encuentra en el Altiplano entre la zona de Perú y Bolivia a 3810 metros sobre el nivel del mar, en el lago más alto navegable del mundo. Taquile por más de treinta años ha soportado una alta demanda turística; debido a sus características particulares en cuanto a costumbres y cultura, que han sido su fortaleza para convertirse en el atractivo más importante del circuido del Lago Titicaca.

Si tenemos en cuenta las consecuencias positivas y negativas que se dieron desde los inicios de la actividad del turismo en la isla, se pudo observar un importante crecimiento económico, mayor difusión del estilo de la vida de los pobladores, pero también se pudo ver la pérdida de identidad cultural por sus jóvenes al querer ser iguales o vestirse como los turistas extranjeros, especialmente.

La visita de los turistas a la isla Taquile comienza en la década de los setenta, desde entonces el incremento explosivo del flujo turístico a la isla ha impactado en el nivel socioeconómico y en el plano identitario; el turismo ha desarrollado en gran magnitud la actividad artesanal y textil, al igual que los servicios de transporte lacustre, hospedaje, alimentación y recreación ligados estrechamente a la visita de los turistas.

El desarrollo de las comunidades locales puede ser analizado desde el paradigma emergente del Desarrollo Económico Local (DEL), definido como un proceso reactivador de la economía y dinamizador de la sociedad local que mediante el aprovechamiento eficiente de los recursos endógenos existentes en una determinada zona es capaz de estimular su crecimiento económico, crear empleo y mejorar la calidad de vida de la comunidad local.

Para entender al turismo como fenómeno sociocultural es importante analizar la relación entre los discursos generados a nivel global (representados por organismos internacionales como la Organización Mundial del Turismo-OMT), en al ámbito nacional y por las empresas que actúan en forma específica. Todos estos actores buscan promocionar la actividad turística construyendo una imagen atractiva de lugares, historias y culturas.

En este sentido, el turismo puede ser entendido no solo como una empresa sino también como una gran maquinaria discursiva que produce representaciones sobre la nación y los grupos que la componen. Estos discursos a su vez pueden influenciar las versiones sobre la historia y sobre las entidades culturales de las poblaciones receptoras.

Dicho de otra manera: como un constructor de relatos sobre la nación el turismo puede tener un gran impacto en los imaginarios sociales de las poblaciones.

 

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