¿Cuál Feria del Libro?

La industria cultural, la venta de libros y las Ferias.

A riesgo de parecer aguafiestas transcribimos lúcidas observaciones de un escritor sagaz, el mejicano Juan Villoro, que la semana pasada visitó como invitado la Feria del Libro de Guadalajara y el domingo aceptó el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Hay que pensar en el estilo de nuestras ferias locales bajo la luz de estas declaraciones suyas.

 

P. Uno de los temas que predominan en esta Feria del Libro es el auge de la industria editorial, cómo todo es marketing.

Villoro: ¡Claro! La feria es un fenómeno de la industria, no de la cultura. Por supuesto que puede tener derivados culturales, como el originado en un encuentro casual de dos personas que se ponen a discutir sobre un título, pero en general la Feria del Libro está aquejada de gigantismo. Es una máquina de vomitar actividades y confunde la estadística con el éxito.

P. Pero es la más importante en español.

Villoro: A lo que uno aspira aquí es a comunicar algunas cosas que vayan un poquito más allá de las ventas y el mercado editorial, pero me gustan más las ferias de Santiago de Chile o de Bogotá, donde el espacio reservado a la cultura es más fuerte. Hay más pausas. En la Feria de Guadalajara he visto cómo alguien le pasaba un papel a José Saramago cuando ya era Nobel, diciéndole que terminara su charla porque tenía que pasar el siguiente conferencista. La cultura tiene un ritmo lento y las ferias son una aceleración artificial de ese ritmo.

P. Usted tiene una relación distante con la FIL, algo así como “comes y te vas”.

Villoro: Precisamente porque es una feria muy aturdidora y uno se siente esclavo de esa dinámica vertiginosa. Vengo, hago lo que tengo que hacer y me voy.

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