THE DISHWASHER

Testimonio de Miguel Cordero

Mientras trabajaba en el restaurante peruano en Londres llamado “Fina Estampa”, decidí sublimizar la experiencia de lavaplatos con el arte.

Todo lo hacía con mucho cariño en las actividades colaterales como: pelar las papas y cortarlas a un tamaño estandarizado para su posterior fritura, picar cebolla en brunoise, limpiar y trozar los pollos, limpiar los calamares y langostinos, preparar los choritos a la chalaca, encargarme del lift, ordenar los vinos blancos y champagne, poner en la lavadora las servilletas, manteles y uniformes del personal de cocina -previamente seleccionados-, limpiar los dos baños para damas y dos de caballeros (de los comensales) además del de servicio, limpiar y ordenar mi espacio y, sobretodo, lavar y secar la vajilla y cubiertos.

Yo era el LAVAPLATOS DEL FINA ESTAMPA y siempre intenté realizar el mejor trabajo posible. Me gustaba mi trabajo.

Me gustaba el trabajo hasta que empezó a complicarse por el entumecimiento y dolor de los dedos de la mano. En la fotografía figuro con guantes (my London’s gloves); sin embargo, el lavado se me complicaba con los guantes, así que decidí quitármelos para evitar que los platos se me deslizarán de las manos; eso, evidentemente, me las complicó a lo que añadiría la temperatura del agua en las posas. Desde el desconche de la causa, el lomo saltado o la carapulcra empezaba el ritual del washing up liquid junto a la sensualidad que me provocada el lavado. Todo bien hasta el dolor de los dedos. Por eso, elegí hacer un retrato colectivo del inmigrante recién llegado y sin recursos a través de mi modesto trabajo, un autorretrato de implicancias colectivas, eso me permitió celebrar cada burbujeante espuma combinada con cilantro, resto de fritura o pedazo de pollo. Mis secadores e, incluso, la lejía (thick bleach) se convirtieron en mis aliados a quienes quería casi humanamente todas las horas que pasaba en mi habitación de lavado.

“Better than the front and even much better than the side”, fue la culminación de mi experiencia como dishwasher en una acción clandestina en la Whitechapel Art Gallery. ¡Una tontería! Repito, una tontería, que, sin embargo, me permitió disfrutar mi experiencia con la vajilla del “Fina Estampa”, pues en todo momento era consciente que no lavaba únicamente los platos sino que además estaba haciendo arte mientras tomaba fotografías a lo que quedaba de un ají de gallina o de un seco de cordero y que así como yo, cobraba consciencia, otros inmigrantes también desempeñaban actividades semejantes. Sí, para mí “ESO” era ARTE.

“Mejor que al frente e incluso mucho mejor que al costado”, fue una tonta, pero necesaria acción, de colocar una tarjeta personal como lavaplatos o dishwasher en una pizarra que se hallaba al costado de los baños públicos de la galería (lo cual me pareció sumamente coherente con lo que era mi trabajo en el restaurante). He intentado encontrar la tarjeta personal cuyo fondo era de color naranja con la imagen publicada (creo) y con un correo en latinmail. No encuentro hasta el momento ninguna y la filmación de la acción la tengo en sistema PAL sin conversión aún.

El título de la acción surgió a consecuencia de un supuesto restaurante que se encontraba al frente del cementerio Presbítero Maestro: “Aquí se está mejor que al frente”. A lo que le añadí: “incluso mucho mejor que a los costados”, por los baños de la Whitechapel.

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